Páginas / Web-orrialdeak

miércoles, 21 de marzo de 2012

Gutiérrez y Benayas: Educación para el desarrollo sostenible: fundamentos, programas e instrumentos para la década (2005-2014)

[...]  Si la historia no progresa es porque se reiteran las guerras, se multiplican las multinacionales que las sostienen, y se mantienen los gobiernos que las apoyan. Lo que sí cambia son los problemas del nuevo siglo, pues tanto sus causas como la naturaleza de sus orígenes son de distinta cualidad y naturaleza a los acontecimientos del pasado siglo. También la magnitud y la intensidad de sus manifestaciones ha sufrido modificaciones: desigualdad exponencial, cambio climático, agotamiento de los recursos, pérdida de la biodiversidad natural y cultural, alteración de los ciclos naturales, contaminación de los ecosistemas marítimos y continentales... Hoy el pensamiento sostenible exige rigor en los compromisos sociales, en igual medida que la que se invierte en los compromisos estrictamente naturales; atender las demandas del medio ambiente ya no es una cuestión de interés exclusivo por los valores singulares de la flora y de la fauna exótica de unos paraísos naturales perdidos.
Tras las Cumbres Mundiales del Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro (1992) y de Johannesburgo (2002), se sentaron las bases conceptuales y programáticas del legado de cambios necesarios, que, en materia de medio ambiente, había que traspasar de la década saliente a la década entrante en el umbral del milenio. Se supone que el discurso de la sostenibilidad surge con estas buenas intenciones, y también se supone que, además de nuevas palabras, nos debería traer nuevas ideas, nuevos programas y nuevas promesas. Atendiendo a estas recomendaciones, la Unesco decidió impulsar el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014),como un instrumento programático orientado a coordinar acciones, a promover iniciativas, a desarrollar programas y a incentivar instrumentos sociales que contribuyeran a reducir los problemas socioambientales del presente, y a paliar sus causas. El Desarrollo Sostenible aparece como uno de los ocho grandes desafíos de la humanidad, tal como lo recoge el Informe sobre los Objetivos del Milenio. Establecer alianzas internacionales supone un primer paso importante para abordar los grandes problemas del presente, pero no basta con ello; necesitamos utopías programa (en términos de Aranguren) que atiendan estos ideales con la precisión instrumental que requieren.
[...]



Extraído de: Revista Iberoamericana de Educación Número 40: Enero-Abril, 2006. Educación para el Desarrollo Sostenible: Fundamentos, Programas e Instrumentos Para La Década (2005-2014) (I). Accesible en:  http://www.rieoei.org/rie40a00c.htm 


La década avanza en tiempo real. Ahora que ya estamos plenamente instalados en el nuevo siglo, en el siglo que algunos científicos como Ramón Margaleff, artistas como Eduardo Chillida, literatos como Günter Gras, políticos como Al Gore, teólogos como Leonardo Boff, o naturalistas como Joaquín Araujo, han catalogado como el Siglo de la Ecología, seguimos buscando ideas motrices que nos permitan construir mundos a nuestra medida, mundos pensados y construidos a escala humana, y escalas humanas dotadas de instrumentos tecnológicos, científicos y artísticos para cambiar el mundo que tenemos sin destruir el que deseamos.
Es muy posible que el discurso de la sostenibilidad se haya instalado con estas intenciones, pero hemos de exigirle resultados, evidencias y pruebas convincentes. Con el eslogan Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible, se pretende avanzar hacia modelos de organización social, económica y política más igualitarios y equitativos, más ecológicos, más humanos, más desarrollados y solidarios. Esta es una de las principales razones que ha llevado a la UNESCO a promover y a impulsar un tratamiento sostenido de dichas ideas a lo largo de toda una década (2005-2014).
Pero, entre la retórica de las palabras y la liturgia de los ritos, cabe el riesgo de que se nos pase otra década templando gaitas, es decir, construyendo ecobarómetros, ecotermómetros y clepsidras para ver pasar el tiempo, sin analizar las causas de los problemas socioambientales que hay detrás del modelo de civilización que estamos construyendo entre todos. ¡No seamos ingenuos! Los problemas ambientales no son responsabilidad de los ciclos naturales ni de los cambios termodinámicos, climáticos o geológicos producidos a través de una visión animista de corte aristotélico clásico. Los cambios ambientales tienen un origen social, son fruto de las acciones del ser humano y de sus construcciones científicas y tecnológicas, que interaccionan y que modifican el medio físico y sus sistemas en sentidos positivo o negativo, con resultados imprevisibles a largo plazo.
Tener en nuestras manos las semillas del futuro y disponer de parcelas abonadas para sembrar las bases de las sociedades posibles, son tareas que nadie puede emprender en solitario desde su casa, desde su empresa o desde su despacho personal. Las alianzas, las convenciones y las celebraciones son necesarias y pueden contribuir a ello, siempre y cuando sean planificadas, construidas y ejecutadas desde el mismo soporte de participación y de implicación que requieren sus acciones a distintos niveles. La responsabilidad moral y colectiva que encarnan los organismos de gestión internacional es incalculable. Su pedagogía va más allá de la imagen pública que transmiten, pues suponen un referente que marca pautas en las que puedan reflejarse. Las voces de renovación que se vienen escuchando en los últimos años en el campo de la sustentabilidad, han de trasladarse y deben ocupar espacios para llegar a ser algo más que voces de la mente (en el sentido que les da Bruner), y pensamientos volátiles en la mente de sus actores.


Extraído de: Revista Iberoamericana de Educación Número 41: Mayo-Agosto, 2006. Educación para el Desarrollo Sostenible: Fundamentos, Programas e Instrumentos Para La Década (2005-2014) (II). Accesible en:  http://www.rieoei.org/rie41a00c.htm  

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada