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lunes, 10 de diciembre de 2012

Orellana, I. (2006): UNA EDUCACIÓN AMBIENTAL CONVERGENTE CON LAS CAUSAS SOCIALES


El movimiento de Establecimientos Verdes Brundtland en Quebec promueve una práctica de educación ambiental convergente con las causas sociales.

La integración de la Educaciión Ambiental en el medio escolar en el Quebec vive un importante impulso cuando en 1994 la Central de sindicatos del Quebec (CSQ), (trabajadores de la educación), inicia, con el apoyo de la Asociación quebequense de recuperación y de reciclaje, RECYC-QUÉBEC, el movimiento de Escuelas verdes Brundtland, hoy llamadas Establecimientos verdes Brundtland (EVB). Este movimiento está formado por escuelas que reciben el estatus EVB en reconocimiento de su compromiso activo con valores que promueven una sociedad más ecológica, solidaria y democrática, a través de acciones concretas.

El estatus EVB persigue valorar y reconocer socialmente, a nivel local y nacional, todos los gestos que se realizan para la conservación de los recursos, la alimentación, los cambios climáticos, la salud ambiental, el consumo responsable, la paz, la cooperación, los derechos humanos (C.S.Q., 2006).

Respondiendo a un sueño colectivo de construir un mundo mejor para todos, esta iniciativa crece dentro de un marco integrador de búsqueda de soluciones de los cuatro grandes desequilibrios identificados por la central sindical en el contexto local y nacional (C.S.Q., 2001):

  •     Desequilibrio entre el Norte y el Sur
  •     Desequilibrio entre ricos y pobres
  •     Desequilibrio entre hombres y mujeres
  •     Desequilibrio entre seres humanos y naturaleza
Es esta convergencia entre las dimensiones sociales y ambientales uno de los elementos característicos principales de este movimiento. A través de los años, éste ha ido tomado dimensiones de una vasta mobilización de los actores escolares, niños, jóvenes y adultos en torno a los principios fundamentales de las 6 R (figura 1).

Las 6 R

  •     Repensar nuestros sistemas de valores
  •     Restructurar nuestros sistemas económicos
  •     Redistribuir los recursos y las riquezas
  •     Reducir el consumo de recursos
  •     Reutilizar los bienes
  •     Reciclar los productos
Una de las iniciativas prioritarias del movimiento EVB es una campaña por la adopción de una gestión ecológica de residuos en las escuelas, apoyada en la Política quebequense sobre la gestión de materias residuales 1998-2008. Las consignas de «organizarse», «reflexionar», «actuar», «comunicar» e «informarse» en torno al concepto de 3RV, Reducción, Reempleo (reutilización), Reciclado y Valorización son el motor de esta campaña.

Una gran diversidad de acciones educativas son promovidas en las escuelas hacia la toma de conciencia de las problemáticas ambientales y hacia el reforzamiento de la capacidad de las personas de producir cambios. Se incita el desarrollo de una escuela abierta hacia la comunidad que participe activamente en su realidad (Sauvé, Orellana y Qualman, 2000) aprendiendo a establecer vínculos con los contextos globales.

La red constituída por los EVB favorece un proceso colaborativo que ha sido enriquecido por un diálogo y un intercambio regulares entre sus diversos miembros. Así se ha ido creando una suerte de comunidad de aprendizaje en la que los unos aprenden de los otros y con los otros en una dinámica compartida en torno a intereses comunes (Orellana, 2002). En la red encuentran un lugar y un espacio de reconocimiento tanto profesores, consejeros pedagógicos y animadores como jubilados del área de la educación, que también juegan un rol activo en las iniciativas.

En febrero del 2006 son más de 1000 los establecimientos que han obtenido el estatus de Establecimiento verde Brutdtland en el Quebec, en su mayoría escuelas primarias y secundarias y muchas de éstas se transforman en modelos jugando un rol clave en la multiplicación de los esfuerzos de integración de la Educación Ambiental en la escuela quebequense.


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Tomado de Orellana, I. (2006). Una educación ambiental convergente con las culturas sociales. Revista virtual Ihitza 20, Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Gobierno Vasco. 
En línea:
http://www.kultura.ejgv.euskadi.net/r46-714/es/contenidos/boletin_revista/ihitza20/es_ihitza/mirador.html

martes, 10 de enero de 2012

Sostequidad: Sostenibilidad y equidad (Carmelo Marcén)

Artículo del maestro y amigo Carmelo Marcén en el HERALDO DE ARAGÓN el 5 de diciembre de 2011.

SOSTENIBILIDAD Y EQUIDAD

Pocas alianzas de ideas adquieren tanta trascendencia social como esta, pues ambas palabras tienen ya suficiente fuerza por separado. Podrían representar la ética global y servir para componer la leyenda identitaria que los estados y naciones más avanzados escribirían en sus escudos y banderas. No son ideas nuevas pues seguramente ya están detrás del pálpito que dio lugar al nacimiento de las entidades sociales, ya sean organizaciones supranacionales o asociaciones más pequeñas como las que desarrollan su acción en Aragón. También están presentes en el ideario de bastantes opciones políticas y confesiones religiosas de todo el mundo. Porque hablar de sostenibilidad es imaginar la vida de las generaciones futuras, y apostar por la equidad es la mejor manera de evitar las injusticias que sufren muchas personas cercanas y lejanas, que ven restringida la mejora de sus vidas por factores que escapan a su control.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de presentar su Informe sobre Desarrollo Humano 2011 (IDH) “Sostenibilidad y equidad: un mejor futuro para todos”. Como sucedía con la primera pareja de términos, también la lectura combinada de “futuro” y “todos” se presta a muchas interpretaciones. Algunas entidades sociales apuestan por un futuro común, otras se decantan más por escenarios diferenciados, por metas adaptadas a los diversos colectivos y territorios. También los individuos perseguimos futuros diferentes; no siempre cada uno de nosotros imagina para los demás lo que quiere para sí mismo. Dice el Informe en su preámbulo que el gran desafío de desarrollo del siglo XXI es proteger el derecho de las actuales y futuras generaciones a llevar una vida plena y saludable. Afirma que se habían logrado avances en las últimas décadas para rescatar a muchos pobres del mundo y caminar hacia la convergencia mundial del desarrollo humano. Asegura el Informe que las inversiones que incrementan la equidad social —el acceso a energía renovable, agua y saneamiento, y salud reproductiva— pueden reparar tanto la sostenibilidad global como el desarrollo humano en los diferentes contextos y países. Si no se logra, parece probable que el IDH global haya disminuido un 8% en el año 2050 o, en el peor escenario, situarse alrededor de 15% por debajo del nivel de referencia previsto si se aceleran la deforestación generalizada, la degradación del suelo y la reducción de la biodiversidad; si se produce un aumento fuerte y sostenido de fenómenos climáticos extremos. Estas proyecciones sugieren que, en muchos casos, los más pobres son y seguirán siendo los más afectados por las consecuencias del deterioro ambiental generalizado, pese a que su contribución a la generación de este problema es mínima. Así puede suceder que el país con más alto IDH, Noruega, esté cada vez más lejos de la R.P. del Congo, el más bajo.
HERALDO (11-11-11) recogía los resultados de un estudio avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR), en el que se constataba que los restaurantes tiran 63.000 toneladas de comida al año. Casi toda la comida tiene hoy un elevado coste ambiental en su producción y en la distribución. En este mundo globalizado, una parte de los alimentos que se tiran vienen de los países con bajo IDH, con monocultivos inducidos y dependencia agrícola para surtir nuestros mercados, lo cual ha ocasionado allí deterioros ambientales y sociales graves. Produce sonrojo imaginar lo que supondría añadir a esas cifras los productos caducados de los supermercados y la comida no consumida que va a la basura en nuestras casas. Sin duda habría que retirar la palabra equidad de los símbolos o estandartes que la tuvieran, y reconocer la inconsistencia de desear un futuro para todos.
Hay que concretar acciones y compromisos, porque si no corremos el riesgo de que la incertidumbre del tiempo los desdibuje. El futuro no es lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer, decía Jorge L. Borges. Todos hemos de participar en la resolución de las lacras globales porque tenemos una responsabilidad compartida frente a los menos privilegiados, tanto los de hoy como los del futuro, y debe movernos un imperativo como especie que nos obliga a garantizar que el presente de unos pocos no se convierta en enemigo del futuro de todos.

CARMELO MARCÉN ALBERO