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lunes, 1 de diciembre de 2014

Puig y Morales (2015). La formación de ciudadanos: conceptualización y desarrollo de la competencia social y cívica


El interés por la formación ciudadana en el marco del aprendizaje a lo largo de la vida es el eje central del estudio que pretende describir y conocer el desarrollo de la competencia social y cívica en el ámbito educativo. Un estudio delphi permite realizar una propuesta en la que la competencia social y cívica queda constituida por 89 elementos organizados en cinco ámbitos: conocimientos, destrezas, actitudes, valores y comportamientos deseados. Paralelamente, el estudio de un centro educativo de educación infantil y primaria de Sevilla, descubre las estrategias didácticas y los procesos organizativos que favorecen el desarrollo de los diversos elementos de la citada competencia. Entre los resultados más significativos podemos mencionar el rol que desempeñan los valores, como pilares que sustentan la estructura de la competencia
social y cívica definida en torno a 89 elementos. Junto a ellos, las destrezas que permiten al individuo desenvolverse con autonomía y libertad dentro del entramado social, cobran también vital importancia. Por lo que respecta a los aspectos didácticos, las estrategias caracterizadas por el rol activo del alumnado en el proceso de aprendizaje, como el diálogo en el aula, la relación de lo estudiado con la realidad de los/as alumnos/as, el trabajo en grupo, la participación continua en clase, la asamblea, el debate y el juego, son algunas de las más adecuadas para el desarrollo de la competencia social y cívica. Además, las relaciones entre los diferentes miembros de la comunidad educativa caracterizadas principalmente por la comunicación fluida y la cordialidad, al igual que la cooperación y el trabajo en equipo, el establecimiento de mecanismos para regular la convivencia, apoyados en la toma de decisiones conjuntas y el compromiso con el proyecto educativo del centro son algunos de los procesos organizativos y relacionales más influyentes. 
[…] 
Todo ello nos lleva a identificar el buen desarrollo de la competencia social y cívica con un modelo organizativo de centro en el que predomine la comunicación como medio para tomar decisiones, el consenso frente a las adversidades, el compromiso del profesorado en la definición y cumplimiento de las finalidades educativas, la coordinación y la flexibilidad para la distribución de espacios y tiempos, el acercamiento a la realidad familiar y social del entorno, en definitiva un modelo organizativo que se nutre y pone en juego los valores democráticos, convirtiendo a todos los miembros de la comunidad educativa en sujetos activos y esenciales para la buena marcha del centro. De forma paralela a este entramado organizativo, las estrategias didácticas en las que el alumnado se convierte en protagonista de su aprendizaje, relaciona lo aprendido con la realidad en la que vive comprendiendo el rol que desempeña en cada momento, trabaja en grupo y emplea el diá- logo como principal instrumento para resolver conflictos, son una importante fuente de riqueza para la formación de ciudadanos/as. La escuela es pues un espacio idóneo para el desarrollo de la competencia social y cívica, cuando se configura como un lugar en el que compartir, dialogar, aprender, jugar, enseñar, disfrutar, descubrir, decidir, esforzarse, participar y tejer una red de relaciones positivas que ayuden a cada uno de sus miembros a dar lo mejor de sí y a recibir lo mejor de los demás, para juntos alcanzar nuevas metas y avanzar hacia una sociedad más justa. 

Tomado de: Puig Gutiérrez, M.; Morales Lozano, J. A. (2015). La formación de ciudadanos: conceptualización y desarrollo de la competencia social y cívica. Educación XX1, 18(1), 259-282. doi: 10.5944/educXX1.18.1.12332

sábado, 29 de noviembre de 2014

Pérez Gómez, A.I. (2014) La “pedagogía del esfuerzo” no es una pedagogía humanista

El esfuerzo se convierte en calvario cuando el individuo no desea, no entiende, o no comparte el sentido del contenido que tiene que aprender, ni de la tarea que tiene que realizar.
Ángel I. Pérez Gómez. Universidad de Málaga. 
La “pedagogía del esfuerzo”, es decir aquella que sitúa el esfuerzo como prioridad incuestionable en el proceso de aprendizaje, con independencia del sentido y utilidad del objeto de aprendizaje, se acomoda mejor al propósito de adiestrar animales o adoctrinar siervos, formar autómatas obedientes más que a personas autónomas con capacidad de pensar y decidir. La pedagogía del esfuerzo es el caballo de Troya que utiliza la ideología neoconservadora para enseñar a obedecer y a asumir, incluso, un orden social injusto y desigual a favor de las minorías poderosas.
La imposición a todos los estudiantes de un mismo aprendizaje rutinario y memorístico, sin sentido ni utilidad para el aprendiz, requiere evidentemente el esfuerzo incomprendido e indeseado, la motivación extrínseca y la parafernalia didáctica de los sofisticados métodos conductistas que van desde la “letra con sangre entra” hasta las competiciones delirantes, en busca de la recompensa prometida. El esfuerzo se convierte en calvario cuando el individuo no desea, no entiende, o no comparte el sentido del contenido que tiene que aprender, ni de la tarea que tiene que realizar.

El propósito de toda pedagogía humanista es ayudar a que cada uno de los ciudadanos construya una personalidad valiosa, autónoma, solidaria y creativa, cualidades que requieren la implicación voluntaria y entusiasta de los aprendices. Un ingente volumen de investigaciones en neurociencia, psicología y pedagogía coinciden en señalar que las emociones positivas, la motivación intrínseca, los intereses y expectativas de los aprendices así como la creación de contextos sociales de indagación, descubrimiento, cooperación y creatividad constituyen las fuerzas poderosas que implican activamente a los aprendices y conducen a aprendizajes relevantes, duraderos y valiosos.
El aprendizaje que merece la pena provocar es el que capta la atención del aprendiz porque despierta o satisface alguna de sus necesidades e intereses de crecer, descubrir, crear o resolver. Lo que también aprende el aprendiz entusiasta es que la satisfacción más completa y duradera, en cualquier contexto natural o social, exige trabajo, dedicación, esfuerzo, cooperación, búsqueda y constancia. Un esfuerzo, ahora sí, autoimpuesto, querido y entendido como imprescindible, por el aprendiz, para conseguir los propósitos que apasionan su vida, porque la creación anhela también lo difícil, lo oculto, lo lejano, lo insólito, lo que no se encuentra en los caminos trillados, ni en nuestra zona de confort.
En la escuela humanista hay que enseñar y aprender con pasión y placer, el placer de descubrir, convivir y crear.

Tomado de: Cuadernos de Pedagogía, Nº 450, Sección Historias mínimas, Noviembre 2014, Editorial Wolters Kluwer, ISBN-ISSN: 0210-0630
Accesible: aquí.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sauvé, L. (2013): Educación ambiental y ecociudadania. Dimensiones claves de un proyecto político-pedagógico.

La educación ambiental no pueder estar aislada de la dinámica social contemporánea, caracterizada por diversos movimientos sociales de indignación y la emergencia progresiva de una ciudadanía cada vez más consciente de los lazos indisociables entre las realidades sociales y ecológicas y que reivindica una democracia renovada para favorecer el bien común, el “vivir bien”. Este artículo pone el énfasis sobre la doble dimensión política que debe asumir la educación ambiental al señalar la importancia de promover políticas públicas adecuadas para estimular y apoyar iniciativas de formación y aprendizaje ciudadano, al identificar los aspectos esenciales del desarrollo de competencias políticas en el seno de la población. Una dimensión política no puede ser considerada sin aclarar sus lazos estrechos con la dimensión ética y con la dimensión crítica de la educación ambiental, orientándola hacia el desarrollo de una ecociudadanía.

Tres dimensiones claves de un proyecto político pedagógico 
La gran complejidad de cada una de estas tres dimensiones —ética, crítica y política— y, más aún, la red de relaciones entre ellas pueden sin duda inducir a un cierto vértigo pedagógico: tal híper complejidad convoca a tareas cognitivas y de interacción social tremendamente exigentes y solicita el compromiso tanto en términos de la acción educativa como en el de la acción social, donde a menudo toma forma. Se trata de dimensiones con riesgos: riesgos pedagógicos y riesgos sociales —pero riesgos que se deben asumir y determinar—. En efecto, no se puede evitar esta intersección, esta zona de reflexividad, cuando estamos preocupados de no atascar la dinámica educativa en los lugares comunes de la reproducción social.
[...]
Las políticas públicas: necesidad y desafíos de un apoyo formal
a la educación ambiental La educación y el medio ambiente son “asuntos públicos”, objetos de gestión colectiva. Corresponden a esferas de interacción social marcadaspor las políticas públicas. Es así como en la confluencia entre estas dos esferas —educación y ambiente—, la educación ambiental puede ser apoyada o abandonada, favorecida o restringida por opciones políticas que influyen sobre su integración en los currículos formales y en las iniciativas de la educación no formal. Estas opciones pueden interpelar, o no, el desarrollo de una cultura ambiental en el seno de las sociedades
y estimular, o no, la participación ciudadana en los asuntos de la “ciudad ecológica”. Por una parte, y es mejor estar conscientes de ello, la educación es una “praxis política”, nos lo recuerda Gutiérrez (2002): ella traduce, apoya o favorece ciertas opciones sociales —comenzando por el sentido mismo de la educación y su función social—. Por otra parte, toda educación es “ambiental”, señala David Orr (1992,p. 149). Por ejemplo, el hecho de excluir de un proyecto educativo la relación con el medio ambiente, sería portador de un mensaje implícito: que ello no tiene importancia. Más allá de una “política de gestión ambiental”de los establecimientos escolares, un proyecto educativo es un proyecto ecopolítico: no se puede ocultar el hecho de que la educación es un poderoso medio de control social.
[...]
Una educación para lo político: hacia una ecociudadanía
Explorar la dimensión política de la educación ambiental —a través de las propuestas formales, la literatura académica y las prácticas— nos conduce también a reconocer la importancia de su contribución al desarrollo de lo que se podría llamar una “competencia política” esencial para el ejercicio de una ecociudadanía. Las políticas públicas no deben constreñir la EA a un proyecto de reproducción de las fuerzas sociales actuales, sino favorecer el desarrollo de una educación que asocie medio ambiente, democracia, justicia y solidaridad. La noción de “competencia política” merecería ser el objeto de una investigación aparte. Por el momento, se puede sin embargo considerar que ella integre los aprendizajes siguientes: un conjunto de saberes —como las estructuras y dinámicas sociopolíticas, las leyes y los reglamentos, los actores y los juegos de poder, las posibilidades de propuestas políticas alternativas, entre otras—, de habilidades —análisis de  situaciones, la argumentación, el debate, la implementación de estrategias de acción, y otros— y de actitudes y valores —en particular, el sentimiento de poder-hacer, un querer-hacer, un compromiso personal y colectivo, entre otros—. La competencia se manifiesta entonces en un saber-actuar: saber denunciar, resistir, elegir, proponer, crear. Del consumo de ideas y de productos, la competencia política conduce al ejercicio del papel de actor en la ciudad, lo que supone el desarrollo de la conciencia de esta identidad ecociudadana y el desarrollo de un poder-actuar.
[...]

SAUVÉ, Lucie. Educación ambiental y ecociudadania. Dimensiones claves de un proyecto político-pedagógico. Revista Científica, [S.l.], n. 18, p. 12 - 23, abr. 2014. ISSN 0124-2253. Disponible en: <http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/revcie/article/view/5558>. Fecha de acceso: 02 sep. 2014.

jueves, 25 de febrero de 2010

VI Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental: Educación ambiental: la construcción de nuevas pedagogías


Educación ambiental: la construcción de nuevas pedagogías
Rosa María Romero Cuevas

Quiero partir de una primera reflexión, la educación ambiental no es un tema emergente de la educación en general, no es un campo o un conocimiento particular o tema de la educación, es debería ser una revolución de la educación para transformar el paradigma civilizatorio.
La búsqueda de la construcción de nuevos conocimientos, de nuevas formas de comunicación, de interpretación, el estímulo de los diálogos, la puesta en juego de los saberes, los sentimientos y sentidos que nos permitan redefinir y construir diferentes concepciones y formas de relación entre e los seres humanos entre sí, y con la naturaleza, es decir como dice Razo “de nuevas maneras de pensar el mundo, pensarnos en el mundo para ser”; tiene sentido si estamos de acuerdo en la necesidad radical de transformar la cultura. 
Si consideramos que el ambiente se constituye por la compleja interrelación de procesos ecológicos, culturales, tecnológicos y políticos (Leff 1986), su introducción como dimensión en procesos educativos no tiene sentido sino no influye principalmente en las concepciones de formación de los sujetos, en las maneras de abordar el estudio y conocimiento de los contextos en los cuales éstos se mueven y en el papel que debe cumplir la educación.
[...]
 El papel más relevante de la educación ambiental es la ormación de una cultura ambiental,que deberá entre otras tareas instalar la capacidad de construir compromisos entre los seres humanos, se busca la participación de los habitantes del mundo en la construcción de una nueva racionalidad, un nuevo pacto social, donde el ambiente se dé en un proceso de coevolución que permita preservar y asegurar la sobrevivencia de la propia sociedad. Es decir ser responsables de nuestro futuro.
La calidad de la educación ambiental está dada por lograr la participación social y política. Pensar en el conjunto de los seres humanos como personas que pueden y deben tomar parte activa en el proceso de su propio desarrollo, como individuos pensantes, como miembros de una comunidad, de una nación; como seres humanos responsables vinculados con espacios geográficos y ámbitos históricos y culturales.


Ponencia completa en: 

viernes, 19 de febrero de 2010

VI Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental: SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL



SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL
Eloísa Tréllez


En las entradas de octubre de 2009 hemos colocado el texto de la ponencia de Eloísa Tréllez. Ahora tenemos la oportunidad de escucharla de sus labios y de verla. Un abrazo Eloísa. 

sábado, 17 de octubre de 2009

SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL: pasos 6 y 7

Mesa de Pedagogía Ambiental: Territorio-Identidad-Emancipación

Eloísa Tréllez: SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL.
Pasos 6 y 7.

PASO 6. EL BUEN HUMOR Y LA TERNURA
Durante muchos años, se ha mantenido una cierta tendencia en la educación ambiental relacionada con las “acusaciones” (que no es lo mismo que las denuncias). Con un permanente estado de zozobra, de temores y peligros que nos acechan.
Es decir, se ha tendido a poner en evidencia aspectos negativos y conductas nocivas relacionadas con el ambiente, que en sí misma es una tarea obvia y natural. Pero seguramente ha habido un exceso, hasta el punto en que mayoritariamente se centran los procesos educativos en los “problemas” y sus eventuales soluciones, y menos frecuentemente en las potencialidades y los buenos hábitos.
De este modo se ha ido constituyendo un enfoque de negativismo, de planteamientos relacionados con el NO: No cortes, no quemes, no contamines, no botes basura, no gastes mucha agua, no, no… Lo cual agota y finalmente, puede llegar a producir sentimientos de culpabilidad antes que acciones constructivas.
El humor es un elemento que requerimos poner en un lugar importante en nuestros procesos educativos. El origen latino de la palabra humor, lleva a la comprensión de algo líquido, que posteriormente los griegos llevaron al mundo de la medicina, con Hipócrates, y luego los romanos, con Galeno. Lo curioso de esta versión es que consideraron como Buen Humor, el balance adecuado entre cuatro tipos de humores o líquidos predominantes en el cuerpo: la sangre o bilis roja (los sanguíneos), la bilis amarilla, la bilis negra (de ahí vienen los melancólicos) y la flema (los flemáticos). Y era sinónimo de Buena Salud.
Es preciso construir procesos positivos, partiendo de un humor bueno, de un sentido equilibrado de la vida, abordando elementos creativos para la construcción de la esperanza, de la nueva utopía. Dejando de lado los negativismos, los catastrofismos. Asumiendo el humor y la risa como elementos de una vida sana y plena que nos conduce a tareas constructivas.
En todo ello, requerimos disfrutar y vibrar con y desde la ternura, en una complicidad sencilla y alegre. Como decía el filósofo y escritor Ralph Emerson:
“En el instante en que damos rienda suelta a nuestra ternura, la Tierra sufre una metamorfosis”.
Estamos a tiempo de re-orientar la vida, de transformar-nos, de re-encaminar nuestros pasos hacia un futuro diferente, sustentado en la ternura, excluyendo las miradas de dureza y de mal humor.
Y lo podemos hacer desde la visión del bien-estar, del estar bien con nosotros y nosotras mismas, del estar en paz y ser solidarios con la Naturaleza, de abordar los procesos conflictivos desde perspectivas sanas y convergentes, confiando y caminando en la formación de los nuevos caminos, con una sonrisa tierna, con buen humor y humor bueno.


PASO 7. LA ESCUCHA DEL AMOR

Respira profundamente y permanece en silencio,
mientras percibes el fluir de tu propia existencia como un río,
en el que tu alma nada libremente con alegría". (Vesta)
Debemos escuchar y escucharnos. Disfrutando y nutriéndonos mutuamente, en un proceso de amor a la Naturaleza y a los Seres Humanos en su conjunto.
¿Qué es el silencio? Es el lugar, es el espacio donde se abren las diversas posibilidades. El silencio le traza caminos y reinterpreta las palabras, enmarca la música y sitúa las sensaciones vibratorias desde el fondo de las energías existentes o por aparecer.
Hemos olvidado el placer del silencio, inmersos en cotidianidades bulliciosas, de ruidos sin fin, de sonidos estridentes que no nos permiten pensar ni encontrar la paz. Que nos impiden concentrarnos y gozar de los sonidos sencillos y armoniosos de la Naturaleza.
En el silencio está también la capacidad de la escucha. De escuchar-nos, con atención y respeto. La posibilidad de intentar comprender al otro y a la otra, desde una perspectiva de amor.
Es preciso mejorar la capacidad de comprensión de los saberes del Otro e iniciar diálogos que se conviertan paso a paso en la construcción colectiva de nuevos conocimientos, provenientes de la articulación entre nosotros, y entre las ciencias “clásicas” y los saberes tradicionales, los conocimientos locales y las percepciones grupales ligadas con las distintas culturas.
En la escucha está la base de una relación armoniosa entre los seres humanos, y también con la Naturaleza. A ella debemos escucharla y re-conocernos como parte del Todo. Necesitamos que la Naturaleza nos ayude a re-conectarnos con nuestro ser interior. Y en ese proceso, comprender a plenitud nuestro papel como seres sociales y naturales, para actuar en consecuencia.

El silencio y la escucha.
El pensamiento construido entre nosotros y la acción participativa.
El Universo engranado en un movimiento y actividad sin fin, en una danza cósmica.
El Universo, visto como una telaraña dinámica.
El movimiento y el ritmo de la Naturaleza, como parte de sus propiedades esenciales.
El conocimiento, como escucha poética de la Naturaleza.
La armonía entre ciencia, filosofía y arte.
La danza de la pedagogía ambiental y sus pasos creativos.

Y este Planeta cobijándonos, a la espera de que lo escuchemos y actuemos con Amor.
Deseo finalmente invitar a los ponentes que ayer en la Conferencia Central nos hablaron sobre “Política y Educación Ambiental, hacia la construcción de la sustentabilidad”, para que dancen con nosotras, que nos referimos a la pedagogía ambiental, articulando procesos filosóficos y políticos con la acción educativa y creadora. En una danza nueva, armoniosa y futurista, con los “siete pasos” y las miradas plenas de ternura. Recordando al gran poeta argentino y universal Roberto Juarroz, que en uno de sus Poemas Verticales, nos decía:
“Pensar entre dos, como si hacer el pensamiento fuera igual que hacer el amor”
¡Construyamos juntos la nueva utopía, en un abrazo solidario de sentimientos y acción!


Mil gracias a Eloísa.

jueves, 15 de octubre de 2009

SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL: pasos 4 y 5



Eloísa Tréllez: “SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL”
Pasos 4 y 5

PASO 4. LA EVOLUCIÓN Y LA AYUDA MUTUA

Con el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin, hemos retomado en este año 2009 las ideas básicas de la Teoría de la Evolución, examinando de nuevo sus fundamentos y principales planteamientos.
En este sentido, es interesante recordar al investigador ruso Piotr Kropotkin, quien con base en diversos estudios realizados en Siberia, publicó el libro La Ayuda Mutua: un factor en la evolución, en el cual dio respuesta al llamado “darwinismo social” de la época. En la Introducción a este libro, Kropotkin planteó el eje de su pensamiento, afirmando que la evolución ha surgido de procesos de cooperación. En la conclusión de su libro, indica :
Al mismo tiempo, otra fuerza activa -la ayuda mutua- ha sido relegada hasta ahora al olvido completo; los escritores de la generación actual y de las pasadas, simplemente la negaron o se burlaron de ella. Darwin, hace ya medio siglo, señaló brevemente la importancia de la ayuda mutua para la conservación y el desarrollo progresivo de los animales. Pero, ¿quién trató ese pensamiento desde entonces? Sencillamente se empeñaron en olvidarla. Debido a esto, fue necesario, antes que nada, establecer el papel enorme que desempeña la ayuda mutua tanto en el desarrollo del mundo animal como de las sociedades humanas. Sólo después que esta importancia sea plenamente reconocida será posible comparar la influencia de una y otra fuerza: la social y la individual.
Este reconocimiento de la importancia trascendental de la cooperación entre los seres humanos, en su proceso evolutivo, se aúna con la imagen de nuestros pensamientos y sentimientos realimentados y convergentes con los de otras personas, que ejercen su influencia y nos acompañan desde sus distintas vertientes. Cada individuo forma parte de ese Todo que se va realimentando a partir de sus mismas raíces.
En investigaciones mucho más recientes, a partir de estudios microbiológicos, han surgido confirmaciones y seguimientos de esta teoría de la Ayuda Mutua. La Dra. Lynn Margulis en uno de sus trabajos indica que
“La competencia en la cual el fuerte gana, ha recibido mucha mejor prensa que la cooperación. Pero ciertos organismos superficialmente débiles han sobrevivido formando parte de entidades colectivas, mientras que los presuntamente fuertes al no haber aprendido el truco de la cooperación fueron arrojados a la pila de residuos de la extinción evolutiva”
Así pues, toda vida aparece como una forma de cooperación.
En este sentido, nuestro retorno al Tronco, es parte de un regreso solidario y convergente con las relaciones constructivas hacia el conjunto de los demás seres humanos. Un reconocimiento de la vida como parte de un proceso evolutivo y de cooperación, al cual la Naturaleza nos convoca, expresando la necesaria reinserción al Todo.

PASO 5. LA E-MOCIÓN
“La razón, para no extraviarse,
debe dejarse guiar por la luz del corazón”.
Al-Gazzali

La palabra emoción proviene del latín motere (moverse). Es lo que hace que nos acerquemos o nos alejemos de una determinada persona o circunstancia. Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar.
Al recibir informaciones sobre las situaciones ambientales, no siempre se desemboca en una intención hacia la acción. Requerimos movilizar internamente otros mecanismos de sensibilidad que nos impulsen a modificar nuestras conductas, o bien a replantear nuestra mirada sobre los sucesos del entorno, de una manera crítica y creativa.
La sensibilidad y la emoción se convierten en elementos centrales para los procesos educativos, y en ese sentido precisamos el apoyo de las artes que nos pueden acompañar de manera imaginativa y sensible hacia otras formas de ver y sentir la vida: la música, el teatro, la danza, las artes pictóricas… son puertas abiertas que nos hacen movilizar nuestro ser interior, que endulzan y ponen color y sabores infinitos a nuestras vivencias y cotidianidades.
Nos acercan a la profundidad de nosotros mismos, y nos llevan de la mano hacia la Naturaleza y a la intensidad de nuestro ser natural, a la vibración del Universo y al sentido de nuestra existencia.
Cuando intentamos acompañar a grupos humanos en procesos educativos ambientales, debemos partir de los abordajes significativos que para nuestra vida han ido sucediéndose, y por los cuales llegamos a la certeza de nuestro nexo maravilloso, de nuestra integración armónica y única con lo natural, con el Universo, con la totalidad. Es una conducción y un acompañamiento que nos lleva a nosotros mismos y a la Naturaleza.
En sus remotos orígenes griegos la expresión pedagogo se relacionaba con aquellos esclavos que tenían como tarea la de llevar a pacer a los animales, luego los esclavos se encargaron de llevar a los niños a la escuela. En uno y en otro caso se hacía referencia a una conducción y acompañamiento hacia la consecución de alimentos, tema que puede tener connotaciones de diverso tipo: la comida y el sustento.
Se trata entonces de llevar, de acompañar, de conducir a las gentes, niños, niñas, jóvenes y adultos, hacia el logro de un alimento, de un sustento para la mente, para el espíritu. Un sustento nutritivo, orientador y, sobre todo, sensibilizador y emocional.
Llevar-los e insertarse en una búsqueda en la cual la compañía es sólo eso, estar al lado, conducir en algunos momentos, para que transiten múltiples caminos hacia el encuentro de los pastos más diversos y se nutran de ellos, sin exclusiones ni imposiciones.
Es una búsqueda de la real identidad, de la profunda integración del Ser Humano con la Naturaleza. Como dice Eckhart Tolle:
“Dependemos de la Naturaleza, no sólo para la supervivencia física.
La necesitamos para que nos enseñe el camino a casa” .



miércoles, 14 de octubre de 2009

“SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL” (Pasos 2 y 3)


Eloísa Tréllez por delante de la representación vasca.

Eloisa Tréllez: “SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL” (Pasos 2 y 3)

PASO 2. EL TIEMPO

Así como el aire es la atmósfera del cuerpo
Así el tiempo es la atmósfera de la mente
(Pensamiento maya)

¿Qué nexos tenemos entonces con el infinito, con las dimensiones del Espacio y del Tiempo?
El manejo del tiempo, la velocidad impuesta por la sociedad contemporánea ha tenido como resultado que nos hayamos detenido sin darnos cuenta, que cesemos en el deseo de movernos y que confundamos los espacios y los tiempos. Nos distraemos y no nos encontramos en el aquí y menos en el ahora. El ahora se confunde y se distorsiona.
Paul Virilio señala que: “existe otra ecología (…) que es la contaminación de las distancias. El fin de los umbrales, la compresión temporal. La sustancia del mundo no se halla amenazada únicamente por la contaminación y polución del aire, del agua, de la fauna y de la flora. También hemos de habérnoslas con una contaminación del tamaño del espacio del mundo, por la compresión del tiempo. Ésta se basa en la supresión de los umbrales del tiempo a través de la aceleración de la comunicación y de los medios de transporte”.
Según María Novo,
“el problema del tiempo comienza a ser central en nuestras sociedades, no solo en lo que respecta al replanteamiento de las horas que dedicamos a las distintas actividades, sino también a la forma en que gestionamos el tiempo, la aceleración, la prisa o el sosiego que imprimimos a nuestro quehacer diario.(…). La velocidad es un elemento clave que de la mano del modelo moderno del mundo, ha ido acuñando en nuestras sociedades estilos de vida muy agresivos para la Naturaleza, e incluso para nosotros mismos. Recuperar el “tempo” de la Naturaleza significa abrir paso a una existencia consciente y responsable.
Quienes manejan el Tiempo, manejan nuestra vida, nos esclavizan. Debemos avanzar hacia la autodeterminación, gestionando de manera individual nuestro propio tiempo y buscando el aporte de colectivos armoniosos. Estamos viviendo a mayor velocidad, la presión por los logros inmediatos es mayor, pero nos paralizamos frente a los computadores o televisores creyendo que ahorramos tiempo y que “viajamos” a otros espacios, perdiendo las posibilidades de disfrutar de los contactos directos y de las sensaciones y vivencias cercanas y sencillas. En síntesis, corremos sin avanzar.
Los famosos Hombres Grises encargados de robar el tiempo en la conocida novela de Michael Ende “Momo”, mostraban, a través de uno de sus agentes, las maneras de “ahorrarlo”:
Querido amigo —contestó el agente, alzando las cejas—, usted sabrá cómo se ahorra tiempo. Se trata, simplemente, de trabajar más de prisa, y dejar de lado todo lo inútil. En lugar de media hora, dedique un cuarto de hora a cada cliente. Evite charlas innecesarias. La hora que pasa con su madre la reduce a media. Lo mejor sería que la dejara en un buen asilo, pero barato, donde cuidaran de ella, y con eso ya habrá ahorrado una hora. Quítese de encima al periquito. No visite a la señora Daria más que una vez cada quince días, si es que no puede dejarlo del todo. Deje el cuarto de hora diario de reflexión, no pierda su tiempo precioso en cantar, leer o con sus supuestos amigos. Por lo demás, le recomiendo que cuelgue en su barbería un buen reloj, muy exacto, para poder controlar mejor el trabajo de su aprendiz”.
Estas frases expresan las formas de secuestrar el tiempo que los Hombres Grises aplicaron en aquella población, llevando a todos los habitantes a un extremo de esclavitud y deterioro. Pero uno de sus personajes, Beppo Barrendero, nos da una señal sobre el ritmo y la mirada en su labor cotidiana, del hacer y del ahora, pues cuando sabe que tiene muchas calles por barrer, no mira el final, y nos indica la clave fundamental: “A cada paso, una inspiración, y a cada inspiración, una barrida. Paso – inspiración - barrida…”.
El concepto del Tiempo se interpreta en toda la historia, para converger en un símil central:
“Cada ser humano tiene su propio tiempo. Y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo”

PASO 3. EL RETORNO DEL DESGAJAMIENTO
Eso que llena el Universo lo considero mi cuerpo
y eso que dirige el Universo lo veo como mi propia naturaleza”
Antiguo Poema Chino de Chan Tzu


El Maestro Jorge Uribe Sáenz, destacado investigador español de origen colombiano, está construyendo las bases de la llamada Teoría del Desgajamiento. Esta teoría expresa que la actual situación que vivimos los seres humanos, así como nuestras actitudes y acciones destructivas y depredadoras, se vinculan a la separación, a la ruptura que hemos provocado en nuestra relación con la Naturaleza. En uno de sus textos inéditos, señala:
“Los seres humanos se han independizado de la Naturaleza, y al hacerlo se han desgajado. Es como si nos saliéramos de la órbita y camináramos hacia la nada. El olvido de que pertenecemos a un Todo es el origen del Yoísmo, sea, es el fundamento de la “ilusión” de independencia, que generalmente asociamos a separación-desprendimiento. Se puede ser in-dependiente sin des-prenderse. Cada rama de un árbol crece independiente, pero sin arrancarse, sin dejar de pertenecer al árbol, al bosque, al campo, al Todo.
El desgajamiento hace que dejemos de sentirnos parte del Todo y esa falsa ilusión de independencia (producto del egoísmo) además de una inmensa soledad, genera el des-interés por algo que parece estar tan lejos que no nos incumbe.
Es porque hemos olvidado que son las raíces de donde provenimos y que nos han permitido crecer y alejarnos, y en el nuevo afán de poseer hemos perdido la fortuna de ser poseídos por el Todo. Mientras sigamos empeñados en ignorar las raíces, porque no se ven (o porque las encubrimos) no conseguiremos un desarrollo verdaderamente sostenible. No podremos ayudar al Todo si nos quedamos fuera, ignorando que somos y formamos parte del Todo.
Sólo nos podremos unir si reconocemos nuestra pequeñez que es donde justamente está nuestra grandeza. No existiría la playa si no fuera por la unión de millones de granitos de arena que sólo quieren ser eso. Ninguno pretende ni desea ser playa. La vida consiste en transitar por una playa infinita donde se van encontrando cosas que nadie mira, a las que sin embargo podemos darles su valor, o tal vez, descubrirlo”.
La Teoría del desgajamiento del Maestro Uribe plantea posibles rutas de reinserción al Todo, optando por una mirada dual y constructiva, que nos muestra que cada uno puede aportar y en ese sentido todos podemos ser importantes y necesarios, desde diversas formas y con distintos matices.
Se trata de buscar y encontrar el camino de regreso al Todo. Es una tarea para cada uno de nosotros, seres humanos que deseamos caminar por una ruta hacia mejores y mayores logros en los procesos educativos ambientales.
Necesitamos trazar senderos creativos, que partan de nuestro propio interior, hacia el camino de retorno. Sólo así podremos compartir y mostrar, a modo de brújula poética y amorosa, algunos pasos y orientaciones del regreso, dirigiendo nuestras voces, escritos y sentimientos a aquellas personas que nos escuchan y que desean acompañarnos en los procesos de mejoramiento ambiental, en la construcción de la nueva utopía, por medio de una pedagogía que debemos fundamentar en la esperanza.
En el transcurso de nuestro camino por la playa infinita, seguiremos descubriendo, sintiendo, valorando…

martes, 13 de octubre de 2009

Eloísa Tréllez: SIETE PASOS PARA LA DANZA DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL

Gurutzne, Eloisa Tréllez, Soraya y JoseManu en el VI Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental (Argentina, setiembre de 2009)

¡¡¡Noticias!!! Eloísa nos ha escrito y nos ha mandado su maravillosa ponencia.

También respecto a la refencia de la entrada anterior me corrige: " No soy peruana, vivo en Perú hace años, pero soy española (nacida en España) y colombiana por adopción, y feliz de vivir en Perú... No me molesta que se diga que soy peruana, ya que quiero mucho a este país, pero no es real..."

Con su permiso, aquí va, dosificada, poco a poco, sorbo a sorbo, para que podáis disfrutarla palabra a palabra, "paso a paso", "gota a gota".

“SIETE PASOS PARA LA DANZA
DE LA PEDAGOGÍA AMBIENTAL”
Por: Eloísa Tréllez Solís

La Pedagogía Ambiental como concepto puede llevarnos a multitud de aproximaciones. Sus expresiones son tan numerosas como lo han sido las experiencias educativas ambientales llevadas a cabo en los 34 años transcurridos desde la muy conocida reunión mundial en Belgrado de 1975, donde se aprobaron los principios, metas y objetivos de la Educación Ambiental, los cuales fueron complementados y fortalecidos en la reunión de Tbilisi de 1977.
En estas tres décadas y algo más, la diversidad de los enfoques, de las acciones y de las metodologías aplicadas ha sido realmente interesante. En particular, Iberoamérica ha mostrado una singular creatividad, que se expresa en una danza, que responde, como lo diría el extraordinario músico y compositor venezolano Simón Díaz, a la música expresada en la geografía, los paisajes y las culturas de esta región del mundo.
Así como tenemos los joropos del llano, que manifiestan la inmensidad de sus horizontes, contamos con las singularidades de altura de los huaynos andinos, con los rítmicos taquiraris de las selvas, con la dulzura de los valses que recorren los andes y las costas, con las cuecas y los tangos moviendo los sentidos y los sentimientos, la samba aportando su vital energía, así como el flamenco o las gaitas ibéricas y los fados llenos de dulce nostalgia.
Con esa misma diversidad, la educación ambiental iberoamericana conforma una coreografía hermosa y vibrante, a la cual pueden insertarse algunos pasitos de danza, para sumarlos a sus ritmos y cadencias.
Son siete los pasos de danza que quiero proponer para fusionarlos con el movimiento que llevamos en estos tiempos, con las maneras y miradas de cada uno de los grupos humanos que caminamos juntos en estas tareas de vida. Siete pasos que forman parte de la genial y múltiple coreografía de nuestros tiempos educativos…
Estos siete pasos de danza tienen nombres diversos y expresan sentidos, ritmos y sentires.
Son ellos: el colibrí, el tiempo, el retorno del desgajamiento, la ayuda mutua, la e-moción, el buen humor y la ternura, y la escucha del amor.

PASO 1. EL COLIBRÍ

Los colibríes
baten las alas 75 veces por segundo,
su cuerpo parece estar suspendido en el vacío,
revolotean y vuelan hacia atrás, hacia delante,
con la cabeza hacia abajo, hacia arriba, o en picado.
Su vibración produce un sonido tipo susurro.
Su forma de aleteo configura un ∞.

Abordar el tema de la pedagogía ambiental incita a pensar en nuestro rol como educadores y educadoras ambientales en esta maravillosa Iberoamérica, en nuestras “pretensiones” de acompañar procesos y de abrir las puertas hacia una mirada positiva y constructiva que aporte elementos, así sean diminutos, que contribuyan “ en algo” a la creación de un mundo mejor.
Pero, ¿cuál es ese aporte? De qué dimensiones estamos hablando cuando realizamos, una y otra vez, acercamientos verbales o acciones específicas que consideramos pueden ser formas de contribución a esa meta. ¿Cuál es nuestra opción real, nuestros tiempos y vivencias, nuestras ilusiones y caídas, nuestros avances y retrocesos?
Sin duda, es el colibrí quien nos da su ejemplo, a partir del conocido cuento popular:
“Había una vez un pequeño colibrí que vivía en un bosque. Un día se desató un incendio, no sabemos si fortuito o por manos desalmadas. Los animales del bosque salieron corriendo, asustados ante el peligro inminente. En su huida vieron a un colibrí que en lugar de salir, retornaba al bosque con una gota de agua en el pico. Hubo una risa general: ¿Acaso crees que con una gota podrás apagar el incendio?. – Yo… hago lo que puedo, contestó el colibrí.”
El colibrí tiene mucho que enseñarnos. Su vuelo semeja el infinito, sabe volar hacia adelante y retroceder si es necesario, adecuarse a los tiempos y a los vientos, se sabe liviano y libre, y por ello no carga con pesares ni cadenas, le resultan claros y sencillos sus aportes, con una gota o con el polen que traslada de forma amorosa y desprendida. Es multicolor y sensitivo, disfruta los momentos y nos susurra sus mensajes imperceptibles, diminutos y profundos.
Gandhi señalaba:
“Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga”.
El abordaje hermoso e intenso de la vida y de nuestra misión, vista como una gota que conforma la infinitud en los niveles galácticos o microscópicos.


martes, 29 de septiembre de 2009

Pedagogía ambiental



2. Ponentzia nagusia. PEDAGOGÍA AMBIENTAL Territorio- Identidad- Emancipación

Alcira Rivarosa, Daniela García, Rosa María Romero Cuevas, Adriana Menegaz, Eloísa Trellez
 
 
1- La Educación Ambiental (EA), cuestiona profundamente no sólo el modelo de desarrollo y crecimiento hegemónico, sino también los enfoques teóricometodológicos con que se ha pretendido conocer y explicar la realidad.

2- La EA recupera las representaciones sociales para reconocer en ellas significados múltiples y develar las contradicciones entre valores, intereses, poder y racionalidad, promoviendo una práctica más dialéctica en el análisis de la complejidad ambiental.

3- La dimensión ambiental, por sus raíces históricas, culturales, políticas, tanto como por su entramado de fenómenos biofísicos, químicos y geológicos es de una gran complejidad, por lo que requiere la construcción de nuevas formas de articularnos como seres humanos entre nosotros y con la naturaleza, y hace necesario desarrollar nuevas líneas de investigación y formación que consideren tal complejidad como reto.

4- En el proceso de otorgarle identidad a la dimensión ambiental como objeto de estudio/enseñanza y de debatir acerca de los sentidos de las prácticas educativo ambientales, se va definiendo y consensuando un particular desarrollo metodológico y epistémico, se está construyendo una pedagogía ambiental.

5- La pregunta por la pedagogía es la pregunta por las finalidades de la educación, y es la pregunta por el sentido último de la enseñanza en la que se resignifican la forma de comprender a los destinatarios, sus modos de conocer y los saberes que se ponen en juego. Contestando el para qué, repensamos el para quienes, el qué y el cómo.

6- La particularidad de la EA es que responde a la pregunta por las finalidades cuestionando el modelo de desarrollo y racionalidad dominantes, proponiendo una revisión y reconstrucción de los modos de interacción sociedad naturaleza y por lo tanto la construcción de alternativas ambientales.

7- La pedagogía ambiental requiere expresarse como un proceso eminentemente libertario. Necesita fusionarse con los criterios básicos de la cooperación, de la ayuda mutua, de la solidaridad entre los Seres Humanos y con la Naturaleza. de manera flexible, creativa, innovadora, con la mayor apertura hacia las expresiones múltiples de las culturas, en asocio permanente y comprometido con la diversidad natural. Ese proceso es un arte, es una ciencia, es un saber, es una brújula

8- La pedagogía ambiental tiene como desafío la construcción de una cultura ambiental, instalando la capacidad de construir compromisos entre los seres humanos, buscando la participación de los habitantes del mundo en la construcción de una nueva racionalidad, un nuevo pacto social, donde el ambiente se dé en un proceso de co-evolución que permita preservar y asegurar la sobrevivencia de la propia sociedad, siendo responsables de nuestro futuro.

9- La educación ambiental es una educación para la participación social y política.  Ello requiere pensar en el conjunto de los seres humanos como personas que pueden y deben tomar parte activa en el proceso de su propio desarrollo, como seres pensantes y sintientes, como miembros de una comunidad, de una nación; como seres humanos responsables vinculados con espacios geográficos y ámbitos históricos y culturales.

10- La Educación Ambiental tiene que atender a la formación de un pensamiento complejo, a la construcción de un tipo de conocimiento que involucre la crítica y la transformación de las relaciones del humano consigo mismo, de los humanos entre sí - desde los sistemas de comunicación y convivencia en los microespacios de la vida cotidiana hasta los sistemas culturales, sociales, políticos y económicos y de la articulación de estas construcciones sociales con los procesos naturales.

11- La pedagogía ambiental ha de incluir, desde una perspectiva crítica, el análisis histórico tanto de las formas de organización social como de la gestación, desarrollo y permanencia de las concepciones sobre el universo, la vida, la conciencia, lo humano y las formas de apropiación-transformación de la realidad.

12- En esta pedagogía ambiental la historia deja de ser un proceso lineal unidireccional orientado y coronado por el progreso en un solo sentido. Presente y futuro pasan a transformarse en un territorio en construcción en el cual entran en dialogo y en tensión, clases sociales, etnias, nacionalidades, para superar los fundamentalismos y las dicotomías excluyentes, y donde la diversidad puesta en diálogo genera identidad, expresa y construye nuestra propia humanidad.

Texto completo en: http://www.6iberoea.ambiente.gov.ar/files/DocumentoInicialDia2-EstrategiasmetodologicasenEA-Construcciondelapedagogiaambiental.pdf.

viernes, 29 de mayo de 2009

Mexiko eta Brasiletik bi ponentzia




Liliana Marisol Vazquez (U. de Guajanato, México)

Estrategias para el proceso del aprendizaje con fundamento ecopedagógico en la educación primaria


Objetivos de la experiencia:
-Orientar la gestión escolar al fortalecimiento de la práctica ecopedagógica.
-Establecer estrategias de impulso para fomentar la contribución de la comunidadescolar hacia el cuidado del medio ambiente.
Metodología: De campo y bibliográfica.
Este proyecto surge a manera de contribución y objeción ante la contaminaciónambiental de la cuál somos responsables.
La ponencia contiene conclusiones de una investigación bibliográfica y de campo enel Municipio de La piedad Michoacán. Éste Municipio cuneta con 91.132 habitantes, que se desempeñan como campesinos, porcicultores, comerciantes entre otras. La localidad por el oriente-norte colinda con el Estado de Guanajuato, con el cuálcomparte 12.5 kilómetros del río Lerma. Éste con una extensión en su totalidad de 1.300kilómetros, es el más contaminado del país. Recibe descargas residuales de parques industriales y desechos de distintas poblaciones. Nace en el Estado de México, atraviesa los estados de Guanajuato, Michoacán, Jalisco y desemboca finalmente en el estado de Nayarit. Relativo al sector gubernamental se han formulado planes para atenuar la contaminación, sin embargo, no se ha dado el pertinente seguimiento, ya que los resultados han sido nulos. Las esferas educativas y social en general, no han sido seleccionadas para tal práctica. Se ubican 76 escuelas en educación primaria en el Municipio en las que los alumnos podrían ser motivados hacia una Nueva Educación, con apoyo en el Ecopedagogía acrecentando la participación de diversos niveles para promover y concretar planes encontra de la contaminación en el Municipio.
Apuntes:
- Proyecto que duró dos años, mientras hubo financiación.
- Los centros escolares conocieron y denunciaron la contaminación de metales pesados del río por parte de una industria de un potentado de la nación, cuando la mitad de la pobalción vive de la pesca y la otra mitad de la industria.
- Como casi toda la población tenía relación laboral directa o indirecta con la industria, la denuncia quedó en el ámbito escolar y no fue más allá.
Marilia Andrade Torales (U. Feevale, Brasil)

La praxis de la educación ambiental como proceso de decisión pedagógica: un estudio biográfico con profesoras de educación infantil en Galicia y en Río Grande do Sur

Esta propuesta de ponencia se inscribe en el ámbito de las investigaciones internacionales relativas a la temática educativo-ambiental, más específicamente aquellas centradas en la praxis de los docentes, considerando la relevancia de su pensamiento y de su acción para los procesos de cambio socio-ambientales. Se trata de un relato sobre la inserción de la Educación Ambiental en el escenario educativo escolar, abordada desde la óptica de los protagonistas de la enseñanza, teniendo encuenta que la visión de los profesores aporta innumerables contribuciones a la comprensión de diversos fenómenos que ocurren en el interior de las instituciones escolares, ya que cada profesor posee sus propias referencias, conocimientos e historia personal. En este estudio, se optó por tratar la práctica docente y la capacidad de reflexión que poseen los profesores como una misma unidad dialéctica. Esto es, se optó por abordar la praxis de las docentes investigadas con respecto a la temática ambiental como fundamento empírico de la investigación, sin olvidar que la docencia es un conjunto más amplio y de implicaciones diversas, en el cual se insiere la Educación Ambiental como una dimensión del proceso educativo, cimentada sobre las bases teórico epistemológicas de la educación y del campo ambiental. En esencia, esta investigación busca comprender, desde la perspectiva de los profesores, por medio del análisis de los testimonios de cuatro profesoras de Educación Infantil que ejercen sus actividades profesionales en Brasil y en España, la manera como ellas estructuran su praxis con respecto a la Educación Ambiental y cuáles son las características de su acción y de su pensamiento. Por lo tanto, se pretende abordar latemática de la inserción de la Educación Ambiental en los currículos escolares teniendo en cuenta los recursos metodológicos cualitativo-biográficos como alternativa para entender la trayectoria vital de cada sujeto en su íntima conexión con el ecosistema social en que se produce. Así, para el alcance de los objetivos de la investigación, no se puede despreciar que cada itinerario vital, es único, irrepetible y esta relacionado a las circunstancias socio-históricas en las que se encuadra. Desde el punto de vista científico, el tema que trata esta investigación doctoral posee actualidad y relevancia tanto en el ámbito de la Educación Ambiental como en el ámbito de los estudios de la praxis docente, puesto que el acercamiento a los fundamentos teóricos de ambos campos de conocimiento permite añadirles nuevos elementos dediscusión. Por la misma razón, se cree que la sistematización de los datos referentes aldiscurso y práctica docentes favorece el debate científico sobre las estrategias de potencialización de la Educación Ambiental en la enseñanza, considerando la trayectoria y las experiencias relatadas por las propias profesoras investigadas, como una fuente de informaciones pertinentes para la mejoría de la formación inicial y permanente del profesorado, ya que las reflexiones docentes apuntan indicios de insuficiencias en este proceso.