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viernes, 2 de diciembre de 2011

Sus Tenere. Sostenibilidad vs Tecnología y Mercado

Sus tenere. Sostenibilidad vs Tecnología y Mercado.
José Manuel Gutiérrez Bastida. Editorial Bubok. 2011.


¿La tecnología y la economía de mercado pueden ser la solución a la crisis ambiental que han generado la economía de mercado y la tecnología?


Más de cinco años de trabajo, otro año de contraste con amistades expertas y desinteresadas, otro de búsqueda de editorial... Al final he podido preparar una publicación con la Editorial Bubok.
Iremos colgando algunos textos para generar el interés o la crítica de quien lee.


En abril de 2007 se celebró en Bilbao la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático a la que asistió, entre otros, Mario Molina, Premio Nóbel de Química en 1995 por sus estudios sobre la capa de ozono. En el turno de preguntas planteé a la mesa la siguiente cuestión: ¿Pueden la tecnología y el libre mercado ser la solución a los problemas que han generado el libre mercado y la tecnología? El señor Mario, sonrió hacia un lado, carraspeó y dejo la respuesta a los compañeros de mesa. Desde ella se me hizo saber que el libre mercado dado que nunca se ha aplicado sensu stricto- no ha generado la crisis ambiental y que, en todo caso, las crisis son fallos o desajustes del sistema económico. 
Evidentemente, la respuesta no me convenció y fue la salida a la carrera de obstáculos que ha supuesto la realización de esta investigación.
La sostenibilidad se ha convertido en un gran árbol que he tratado de analizar y diseccionar. Un árbol que “se alimenta” de la tierra. Bueno, sí, de las sales minerales, que están en la tierra, que disueltas en agua absorben las raíces. Esa tierra tiene historia, es la historia. La tierra contiene elementos que se han ido depositando allí a lo largo del tiempo, a lo largo de la historia, formando la propia historia. Esa historia es la que absorben las raíces para alimentar la planta y generar un sólido tronco que no hubiera sido posible sin la tierra. Un tronco que da seguridad, empaque y fortaleza al árbol. Es su sostén más preciado. Y de ese tronco salen ramas que, aún partiendo del mismo tronco, se hacen individuales, semejantes pero distintas a la vez. Según van creciendo, van dando nuevas perspectivas al tronco, nuevas maneras de entenderlo. Y al final están las hojas, los frutos y las semillas. Éstas, a su vez, servirán de alimento a otros seres, caerán, se pudrirán…y, en definitiva, constituirán nueva tierra. Nueva tierra de la que se alimentarán nuevas o viejas raíces, de nuevos o viejos árboles.
Ésta ha sido la estructura del trabajo que se presenta. La tierra es la historia, toda la historia, la historia medioambiental del planeta. El árbol tiene sus raíces en esa historia y con los elementos que absorbe hace un sólido tronco, un sólido concepto: compacto, consistente y estable. Pero, de él surgen las ramas, las diferentes perspectivas, las diferentes maneras de ver y entender el árbol. Unas ramas serán fuertes y derechas, otras serán menores y curvadas, otras intermedias y retorcidas, dando una sensación de caos, de complejidad, de armonías discordantes. Y al final las hojas, las de otros materiales y trabajos y las de éste también, que alimentarán a otros o caerán y formarán nueva tierra para nuevas generaciones. Un destino tan humilde como importante: ser tierra. 
De esa manera se ha construido este trabajo. Diferenciaremos cuatro fases. Partiremos de la historia medioambiental de la Tierra. La que con sus experiencias, logros y fracasos ha ayudado a la creación del concepto de sostenibilidad. En la segunda fase veremos la formación del tronco, su constitución como concepto clave en el bosque de la vida. Concepto con raíces inmersas en la historia y de formación reciente. En la tercera fase descubriremos el contexto actual. Cuáles son los vientos, heladas y tormentas que acosan al árbol. En la cuarta fase trataremos de desenmarañar ese ramaje confuso y globalizador, para ayudar a comprender la realidad actual, la crisis ambiental, el papel de la sostenibilidad y su futuro.
El objetivo es intentar ayudar a conocer mejor éste árbol, a entenderlo y comprenderlo y, a partir de ahí, intentar dar una respuesta a la pregunta del inicio y poder tomar decisiones, cada cual las suyas, evidentemente, para tratar de solucionar, paliar o suavizar la crisis medioambiental finisecular que nos acompaña, eso sí, en clave de transformación eco-social.
[...]


Para obtener la publicación ebook (gratis) en papel: http://www.bubok.es/libros/207216/Sus-Tenere-Sostenibilidad-vs-Mercado-y-Tecnologia

sábado, 9 de enero de 2010

5WEEC. Mesa 1: Relaciones entre la ecología y la economía (2/2)

De Toloño, 2008-06-29

5WEEC. Mesa 1: Relaciones entre la ecología y la economía

Durante la sesión final, se construyeron colectivamente las respuestas a las tres preguntas centrales del Congreso. En relación con la primera, ¿Cómo puede la educación ambiental añadir sentido a nuestras vidas?, la discusión de los asistentes gravitó sobre tres ejes:
a) Los estilos de vida actuales;
b) Las bases que sostienen el actual sistema económico, político y social y
c) Los nuevos significados culturales que la educación debe proporcionar a nuestros proyectos de vida para alejarnos de los vacíos modos consumistas que se promueven a través de los medios y el aparato comercial.
De ese modo las dos conclusiones obtenidas responden a esa discusión:


  • Propiciando reflexiones críticas, acciones y compromisos que promuevan sentidos sustentables a nuestros proyectos y estilos de vida.



  • Deconstruyendo los cimientos que sostienen el sistema económico, político y social para desmercantilizar la vida en todas sus dimensiones.

En relación con la segunda pregunta, ¿Cómo puede la educación ambiental contribuir a la innovación social?, los ejes de discusión fueron:
a) Las implicaciones ambientales, sociales y políticas de los  patrones de producción y consumo;
b) Las alianzas ciudadanas capaces de inducir cambios en las estructuras de poder;
c) Los enfoques amplios más allá de las soluciones tecnológicas a la crisis socioambiental. Se insistió mucho en asumir una posición de esperanza, positiva, que genere incentivos y que no induzca frustración y desaliento.
Ello se tradujo en las conclusiones finales:

• Haciéndonos responsables de las implicaciones ambientales, sociales y políticas de los patrones de producción y consumo.

 • Creando alianzas ciudadanas en pro de la justicia ambiental para inducir cambios en las estructuras de poder.

 • Desafiando la exaltación de las soluciones tecnológicas a la crisis socioambiental y promoviendo el decrecimiento sostenible.

En relación con la tercer pregunta, ¿Cómo puede la educación ambiental contribuir a la innovación política e influenciar políticas públicas?, los ejes de discusión fueron:
a) El empoderamiento y la emancipación ciudadana, sobre todo de población oprimida;
b) La necesidad de una institucionalización más crítica de la educación ambiental y
c) El impulso a mejorar como educadores ambientales de nuestra capacidad propositiva y de interpelación al discurso neoliberal que nos ha convertido en rehenes de un sistema alienante.
Las conclusiones fueron:


  • Fortaleciendo el empoderamiento, la autonomía y la emancipación ciudadana para reducir la desigualdad social, económica y política.



  • Reforzando las redes y las organizaciones y colectivos de la educación ambiental para potenciar su poder de influencia social y política.



  • Mejorando nuestra capacidad propositiva y de interpelación al discurso neoliberal que aliena nuestras vidas.

Arribar a estas conclusiones fue un proceso arduo, sobre todo debido a la diversidad de lenguajes disciplinarios y a las diferentes visiones de las causas de la problemática ambiental, aunque hubo bastante coincidencia en la responsabilidad del sistema económico, social y político imperante.

jueves, 7 de enero de 2010

5WEEC. Mesa 1: Relaciones entre la ecología y la economía (1/2)


De Toloño, 2008-06-29

Relaciones entre la ecología y la economía: desafíos de la sustentabilidad
Sumario de Edgar Gonzalez-Gaudiano, Presidente del nicho

La cuestión del apropiado lugar de la sociedad humana dentro del orden natural ha ocupado un lugar central en la filosofía desde sus comienzos. Así, la relación entre la economía y la ecología, para bien o para mal, se encuentra en la raíz del pensamiento contemporáneo. Pero, es claro que a partir de mediados del Siglo XIX, esta relación comenzó a tornarse más y más conflictiva. Al incrementarse la capacidad del ser humano para transformar radicalmente su entorno vital, e incluso para destruirlo de manera irreversible , el conflicto entre la economía y la ecología adquirió una nueva centralidad. Los actuales problemas sobre la disponibilidad del agua para satisfacer las crecientes necesidades de la población y de los procesos productivos, así como los asuntos relacionados con el cambio climático global, representan sólo dos casos actuales que ponen de manifiesto la dimensión del problema.

A partir de los años setenta del siglo pasado y como consecuencia de una serie muy variada de críticas sobre los severos impactos ambientales que el modo de vida estaba generando y sus riesgos implícitos, comenzaron a ponerse en marcha medidas para prevenir, mitigar y corregir algunas de las manifestaciones más visibles. Así, se propusieron políticas públicas, normas técnicas y sistemas de comando-control de emisiones, entre otras muchas, que posicionaron a nivel de prioridad las preocupaciones ciudadanas sobre el medio ambiente en la agenda política internacional. La Cumbre sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en junio de 1992, constituyó su punto culminante. A partir de ahí se difundió el neologismo desarrollo sustentable, como una propuesta que intenta reconciliar el antagonismo entre el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la equidad social.

Sin embargo y con todo lo que se ha discutido durante casi cuatro décadas en materia de medio ambiente y economía, se continúa observando una hegemonía de los temas económicos en el proceso de desarrollo. Hegemonía que se confirma de manera cotidiana por el desmesurado énfasis puesto por el discurso político en el crecimiento, el empleo, la reactivación del mercado y el conjunto de variables relacionadas con indicadores económicos, soslayando todo lo demás. Evidentemente, que este énfasis se acentúa aún más en tiempos de crisis económica, donde los precarios avances logrados en las políticas ambientales son nuevamente postergados para cuando se recupere la senda del crecimiento.

Bajo la perspectiva del crecimiento económico el ambiente es reducido a un conjunto de recursos a ser explotados para fines económicos lo cual remite:

• A una concepción de valor instrumental en la que el ambiente es útil sólo en la medida en que satisface necesidades humanas, sin considerar a los otros seres vivos, ni la integridad de los ecosistemas;

• A una falsa idea de que no existen límites naturales al crecimiento económico.

• A la equivocada percepción de que las contribuciones que la naturaleza hace a la economía humana son un don gratuito.

Es en este complicado marco que la educación tiene un lugar central dentro de las medidas para combatir el estado de cosas existentes. Ese fue el sentido que se abordó. Durante el V Congreso Mundial de Educación Ambiental, celebrado en Montreal, Canadá, del 10 al 14 de mayo de 2009, particularmente en el Nicho 1: “Relaciones entre la ecología y la economía: desafíos de la sustentabilidad”, en donde 156 diferentes presentaciones, en sus diversas modalidades, hicieron análisis y variadas propuestas para contrarrestar los impactos de la economía de mercado en el que nos ha metido la globalización imperante. Se abordaron los temas de la educación en su relación con el  ecoturismo, con la pobreza en zonas rurales e indígenas, con la producción orgánica, verde, con el comercio justo, con el consumo sustentable, con los biocombustibles, con la gestión de ecosistemas, con la mano de obra femenina en el campo y en el marco de una crisis alimentaria; varias presentaciones se centraron en la educación y los procesos de adaptación de las comunidades para la prevención de riesgos y la disminución de la vulnerabilidad de las comunidades frente al cambio climático global, con el papel de la escuela en promover una sociedad postcapitalista, el papel de las empresas, la ética de los negocios y el decrecimiento, entre muchos otros.