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sábado, 20 de junio de 2015

Gutiérrez Bastida, J.M. (2015): Desafíos actuales de la Educación Ambiental


Ponencia presentada en las III Jornadas Técnicas en Educación Ambiental. NUEVOS OBJETIVOS EN ACTIVIDADES DE EDUCACIÓN AMBIENTAL.Vitoria-Gasteiz, 18 de junio de 2015. Ataria - Centro de Interpretación de los humedales de Salburua. 

Desafíos actuales de la Educación Ambiental

Mirar desde el presente hacia el futuro requiere partir de los resultados de un diagnóstico o de una evaluación de lo realizado hasta ahora por la EA. Necesitamos ver la fotografía actual de la EA, ver sus luces y sus sombras, sus procesos y productos, para proponer nuevas o renovadas líneas de actuación. Ese va a ser el sendero que sigamos en esta presentación.
Para abordar este primer apartado nos encontramos con cierta literatura especializada que ha llegado a esta conclusión:

La EA ha fracasado

Estos autores y autoras analizados han encontrado las causas de este fracaso tanto dentro del propio campo de la EA, por su propio proceso, como fuera de él, es decir, por causas debidas al contexto en el que desarrolla su labor. Vamos con las razones externas:
1.       La crisis ambiental no ha desaparecido. Indicadores como la huella ecológica, huella hídrica o deuda ecológica muestran que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la falta de justicia social, la desertización, la persistencia de sectores sociales desfavorecidos, la feminización de la pobreza, la pérdida de tierras productivas, la falta de atención a la salud y a la educación… siguen siendo problemas ambientales, esto es, sociales y ecológicos.

2.       No ha llegado el cambio soñado. La EA surge para ayudar a resolver los problemas medioambientales proponiendo un cambio social. Era el espíritu de Mayo del 68y… debajo de los adoquines no encontramos la playa. El cambio climático es hoy día el protagonista, es el síntoma; sin embargo, la enfermedad sigue siendo la misma que en 1968: el capitalismo (esto es algo lo que nos suele costar hablar a los educadores ambientales, parece como si
desprestigiásemos nuestro discurso al pronunciar este concepto, como si politizásemos el discurso de la EA cuando la EA, en realidad, es fundamentalmente una acción política).
[...]
Hay razones internas debido al propio desarrollo de la EA como puedan ser:
1.       Es un campo en desarrollo. María Barba nos dice que la EA es un campo, o mejor, un transcampo, en el que interactúan el campo educativo, el ambiental y el social y cultural, y que se desarrolla condicionado por las diferencias, digamos, de poder que existen entre ellas. Un campo en tensión constante e influenciado por las directrices de las políticas administrativas, del mercado… un campo en construcción, por tanto con pocas certidumbres y muchas incertidumbres, con muchas definiciones y otras tantas indefiniciones.
2.       La exigencia de cambiar los valores para hacer el cambio social, cuando, en realidad, no se han definido nunca. Es más, cuando se supera la EA superficial y entra en este espacio surge el conflicto con la realidad, es decir con el sistema productivo y consumista que propician las políticas oficiales: cómo compaginar cooperación y competición, bienestar social y justicia social, o simplemente, el yo, mi comunidad y el planeta.
El factor ‘multi’.  Multiagentesactuantes: administraciones, asociaciones y ONGs, empresas…. Agentes con multiestrategias que, quizás, compartan una finalidad común, pero que no comparten objetivos específicos, maneras de hacer, donde apenas hay intercambio, donde hay mucha experiencia de EA y de lo que no es EA. Y donde cada cual busca preservar su especificidad por encima de lo que nos es común. Multidestinatarios:
[...]
Pero, ¿es cierto que la EA ha fracasado?
1.       Hace unos años se realizó la serie “Voces contra la globalización”. En uno de los capítulos, todos los bustos parlantes ofrecían su visión del estado del planeta entre el gris carbón y el negro marte. Hasta que apareció Pedro Casaldáliga, religioso catalán, escritor y poeta, que afirmaba que a pesar de todos los pesares vamos para mejor: hay más conciencia, más ciudadanía, más movimiento popular y más solidaridad internacional. Nunca ha habido tanta ayuda al desarrollo, nunca tantas ONGs, nunca tanta solidaridad… cada día hay más conciencia de la exclusión, más indignación… Realmente, ¿hemos estado peor?
2.       Quienes vivimos en el mundo occidental utilizamos los distintos contenedores que clasifican los residuos domésticos, disfrutamos de carriles-bici, aprendemos en los centros de interpretación, vemos como se comienzan a usar vehículos eléctricos, aumenta progresivamente el uso de fuentes renovables, colaboramos con proyectos de desarrollo en países empobrecidos, aumentan opciones de comida ecológica en mercados y restaurantes, nos asociamos y creamos redes para obtener productos ecológicos, nos asociamos políticamente para encauzar la indignación y tratar de cambiar las cosas, estamos viendo los primeros edificios bioclimáticos, tenemos a nuestro alcance medicamentos genéricos, las empresas quieren lograr y exhibir sus estándares medioambientales, los bancos de alimentos han tenido que multiplicar sus almacenes, han surgido los primeros aparatos sin obsolescencia programada, aumenta la legislación ambiental… Todos estos “cambios” ¿Los ha producido el propio sistema socio-económico por sí mismo? ¿Ha tenido algo que ver la presión de sectores sociales cada vez más formados?  
3.       Un aspecto que a menudo se esquiva es el propio carácter de la educación. Los resultados de los procesos educativos no siempre se pueden medir y valorar al final del propio proceso, como afirma la propia Victoria Camps: “A veces se hace difícil creer que la educación sirve para algo porque los resultados son muy a largo plazo y pocas veces se verifican”. Además, posiblemente, los aprendizajes que se constatan y visualizan a muy largo plazo sean más trascendentes que los productos y resultados inmediatos. La catástrofe del Prestige fue un ejemplo de respuesta cívica de toda una generación de personas educadas medioambientalmente durante años, sin que dieran hasta ese momento atisbos de que lo habían hecho. La respuesta social y la respuesta educativa tanto desde movimientos sociales como desde la escuela como fue espectacular.
[...]
Además, nos permitimos afirmar ahora que la EA ha fracasado, incluso, cuando en los últimos años:
1.       La crisis. la política medioambiental y la educación ambiental fueron de las primeras en caerse de la agenda política. Han cerrado entre el 60 y el 80% de los equipamientos medioambientales del Estado. En las administraciones públicas las ayudas a la EA han disminuido o desaparecido.
2.       Control de movimientos sociales y mercantilización de la EA. En muchos casos los programas de EA institucionales, a todos los niveles (locales o internacionales), han funcionado como elementos de control de movimientos sociales que, posiblemente, hubieran desarrollado otra cultura de la sostenibilidad de una manera más crítica.  Y, también, entre tanto agente interesado (multinacionales, financieras…) se ha producido una cierta mercantilización de la EA.
3.       Sosteniblabla. Empresas financieras, del sector de automóvil, gobiernos, ONGs, educadores y educadoras ambientales y un largo etcétera, todos y todas hablamos de sostenibilidad. Se lo añadimos a todo, como el aceite y el vinagre a la ensalada. Da igual la ensalada, sosteniblablá.
[...]
Lucie Sauvé afirma que la educación ambiental apunta a construir una “identidad” ambiental, a dar un sentido a nuestro “ser en el mundo”, a desarrollar un sentimiento de pertenencia con la biosfera y a promover una cultura del compromiso. Por tanto, es momento de la nota musical “re”: toca re-pensarnos, repensar la comunidad, re-pensar el planeta, re-nacer, re-construir, re-crear, re-generar… re-clamar, re-conquistar, re-plantear. En este sentido:
1.       Si convenimos que la causa de la crisis ambiental que nos lleva hacia el colapso se deriva una manera de entender la relación entre el ser humano y el mundo, acordaremos que esa causa es fundamentalmente ética. Por tanto, el cambio hacia el que debe empujar la EA tiene que venir inexcusablemente de la mano de la ética.
2.       Una ética que:
a.       coloque la trama de la vidacomo máximo valor y como centro de toda reflexión y acción.
b.      se base en el pensamiento complejo, ya que el pensamiento complejo, tal y como afirma Morin, nos lleva a una ética de solidaridad.
c.       impulse la modificación de las políticasque afectan a estructuras económicas, tecnológicas e ideológicas básicas, que promueva más el crecimiento humano y, quizás, el decrecimiento económico, que impulse más apreciar la calidad de vida que buscar un nivel de vida cada vez más alto.
d.      una el saber con el deber. Que convierta el conocimiento en causa y origen de la acción.
3.       Una ética basada en la acción. Acción como una manera de ser, de saber, de vivir y de actuar. Se trata de explorar la ética como actividad diaria: siendo críticos, reflexionando sobre cuestiones complejas y dilemas éticos, reimaginando posibilidades…

[...]

Gutiérrez Bastida, J.M. (2015). Desafíos actuales de la educación ambiental. III Jornadas Técnicas en Educación Ambiental. NUEVOS OBJETIVOS EN ACTIVIDADES DE EDUCACIÓN AMBIENTAL.Vitoria-Gasteiz.
Texto completo: aquí.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Camps, V. (2003) Teoría y práctica de la ética en el siglo XXI


La vinculación entre la teoría ética y la práctica moral es uno de los problemas recurrentes de la filosofía moral, más acuciante en el escenario producido por el liberalismo económico, moral y político. Los tres apartados en que se divide el artículo se refieren a tres cuestiones que, a juicio de la autora, causan desconfianza y escepticismo con respecto a la teoría ética contemporánea. 
[...]
1. El primero de ellos tiene que ver con el rechazo de lo que podríamos denominar una moralidad pública, que hasta hace poco permaneció vinculada a una religión o a una ideología determinadas (y en algunos lugares sigue estándolo, allí precisamente donde el liberalismo brilla por su ausencia). De tal rechazo deriva una deficiente articulación de los derechos y obligaciones morales en torno al uso de la libertad. Una libertad que ha
acabado siendo pura libertad negativa y que conduce asimismo a separar radicalmente los deberes de la justicia —universalizables— y el ideal de la felicidad o de la vida buena —que es particular. 
2. El segundo problema es el de la falta de motivación moral, que aun- que es endémica y siempre ha merecido la atención de los filósofos, parece ir en aumento a medida que se extienden la sociedad de consumo y los valores económicos y estrictamente hedonistas. El escepticismo moral crece y, en muchos casos, tal crecimiento se quiere explicar por la pérdida de un fundamento religioso o trascendente para la moral. Desde dicho escepticismo, parece difícil o imposible que el individuo pueda forjarse una identidad moral mínimamente fuerte y sólida. 
3. Finalmente, y puesto que los dos problemas anteriores tienen que ver con el hecho de que la secularización de la moral no se ha logrado del todo y, si se ha logrado, ha sido a costa de unas deficiencias para las que no se encuentra remedio, el tercer problema que me propongo abordar es el del fanatismo o los fundamentalismos. No puede decirse que el fanatismo sea una actitud inmoral, sino que tal vez es la respuesta a una desmoralización imparable. Puesto que las consecuencias del fanatismo nos están afectando tanto a todos, pienso que la filosofía moral no puede eludir el enfrentarse a sus raíces y consecuencias. 
[...]

Tomado de: Camps, Victoria Teoría y práctica de la ética en el siglo XXI (Undécimas Conferencias Aranguren, 2002). ISEGORÍA/28 (2003) pp. 115-142.


viernes, 5 de diciembre de 2014

CIDEA7. PANEL 1: Fundamentos y estrategias de la educación ambiental comunitaria

7º Congreso Iberoamericano de Educación ambiental (Perú, 2014)




Enrique Leff
  México
 Interculturalidad y Diálogo de Saberes: hacia una pedagogía de la ética de la otredad.
La educación ambiental comunitaria no se refiere solamente al estudio antropológico y sociológico de las prácticas pedagógicas en las que se transmiten los valores culturales dentro de una comunidad; menos aún a la intención de imponer valores ambientales desde fuera de los imaginarios y modos de comprensión de cada cultura, como una acción bienintencionada de colonización ambiental. Cuando la reflexión crítica de la educación ambiental se vuelca hacia el propósito de "educarnos...
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Antonio Elizalde Hevia
Chile
Aportes éticos y culturales para una reflexión crítica sobre los fundamentos y estrategias de la educación ambiental comunitaria.
Aportes éticos y culturales para una reflexión crítica sobre los fundamentos y estrategias de la educación ambiental comunitaria. La presentación apunta a construir una demostración de que la sustentabilidad capitalista es una imposibilidad dado que en la naturaleza del capitalismo está la necesidad de crecimiento sin límites. Se presentan algunos de los rasgos más distintivos del imaginario en las sociedades actuales, buscando identificar los principales mitos y creencias que lo...
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Flavio Felipe Figallo Rivadeneyra
Perú
Fundamentos y estrategias de educación ambiental comunitaria
Estamos viviendo un momento en el cual la crisis ambiental se ha agudizado. Estos acontecimientos y cambios que vienen sucediendo en el escenario mundial, obligan a nuestros gobiernos de Iberoamerica a proponer alternativas que prevengan, mitiguen y ayuden a la ciudadanía a adaptarse a probeticas globales como el Cambio Climático. Así mismo la creación de nuevas tecnologías, el desarrollo de las telecomunicaciones, la apertura y articulación de las economías, replanteamientos de las...
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martes, 17 de diciembre de 2013

G.Gaudiano y Figueroa de Katra: Los valores ambientales en los procesos educativos: realidades y desafíos.


(...)
Pepper (1984) señala que tres obras escritas fueron claves para detonar el movimiento ambientalista mundial: Silent Spring de Rachel Carson (1962), Blue Print for Survival de Edward Goldsmith (1972) y Small is Beautiful: Economics as if people mattered de Fritz Schumacher (1973). La primera anuncia y cuantifica los principales problemas ambientales de ese momento, principalmente de aquellos que afectan los procesos y ciclos de la naturaleza y sus consecuencias; la segunda analiza los cambios necesarios para transitar a un mejor proceso civilizatorio y la tercera incorpora acciones prácticas para solucionar los problemas ambientales e identifica sus raíces filosóficas.
No obstante, muchos autores siguen acreditando que la obra de Carson es la pionera en este envite al alertar contra los peligros del uso de insecticidas y pesticidas que fomentaban las nuevas formas de producción agropecuaria. Santamarina (2006), por ejemplo, considera que ello fue debido a que se articuló el discurso científico con una estructura narrativa moral de sentido común, que lograba trasmitir verdaderamente una preocupación que fue comprendida por el gran público no experto, convirtiendo los problemas distantes y externos, en cercanos y directos.
Empero, la ausencia de un programa político hace que algunos autores reconozcan el trabajo de Carson sólo como un antecedente del ecologismo. Dobson (1997:59) al respecto menciona que los inicios del movimiento habría que buscarlos a partir de 1970, ya que las ideas anteriores a este año “que guardan afinidad con el ecologismo estaban ‘verdes’ pero no eran aún verdes”. Esa es la razón por la que muchos ubican el momento de surgimiento con la celebración del primer Día de la Tierra (22 de abril de 1970) en el que participaron más de veinte millones de personas.
Por su parte, Schumacher desarrolló una crítica a la sociedad industrial. Tema que ya había sido tratado por otros autores prominentes en el campo de la economía, de la filosofía, de la crítica cultural y de la política, como Lewis Mumford, Herbert Marcuse, Ernest Bloch y Theodor Adorno quienes veían el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo como parte central de una estrategia de dominación y alienación. La diferencia de Schumacher es que analizó las condiciones económicas y ecológicas propias de los países del Tercer Mundo, con lo que cuestionó al propio concepto de desarrollo y, más particularmente, la ideología del crecimiento, “al menos a ese tipo de desarrollo industrialista que sigue fascinando a las ‘élites’ de los países pobres” (Mires, 1990:25).
Schumacher cuestionó severamente el mito de la infinitud de los recursos naturales en el que reposa la economía, por lo que su trabajo puede considerarse como uno de los primeros intentos por construir una crítica ecológica a la Economía Política del desarrollo. Small is Beautiful, su obra cumbre, representa entonces una fisura en el consenso industrialista que aparece en un momento de crisis de los modelos productivos basados en la explotación intensiva de la fuerza de trabajo y de la naturaleza, mediante la puesta en marcha de técnicas de producción en masa con predominio de industria pesada. Schumacher, por tanto, constata la crisis del sistema fordista de producción industrial y sus formas más virulentas que cobraban expresión en el Tercer Mundo.
Por su parte, la obra de Edward Goldsmith, Blue Print for Survival, tuvo impacto por su contenido y su oportunidad. Se publicó por primera vez en el mes de enero ocupando todo el número de la revista The Ecologist (Vol. 2, Núm. 1), en adelanto a la Cumbre de Estocolmo. Por su gran aceptación, en septiembre del mismo año se publicó en forma de libro. En términos generales, la obra propone un programa, incluyendo los cambios que tienen que producirse y los pasos que hay que dar, para alcanzar una sociedad más estable y sustentable. En sus apéndices se hace un recuento y un pronóstico de los problemas existentes en los ecosistemas, en el sistema social, en la población y el suministro de alimentos y en materia de recursos no renovables, particularmente el petróleo. 
Un factor fundamental sobre estas tres obras mencionadas (Carson, Goldsmith y Schumacher), es que ninguna de ellas coloca el problema del crecimiento demográfico como el elemento principal del problema, el cual formaba parte de una poderosa configuración discursiva que se remonta a Thomas Malthus y su trabajo publicado en 1798, bajo el título An essay on the principle of population. El planteamiento de Malthus ubicaba el problema en el sentido de que la población tiende a crecer geométricamente, mientras que la producción de alimentos lo hace en progresión aritmética, lo que trasladado al conjunto social amplio generaría severos problemas económicos.3 En esta línea de los neomalthusianos, destacan The population bomb, libro escrito en 1968 por Paul Erlich con quien Commoner polemizó públicamente, donde se presenta un diagnóstico de lo que anunciaba como la crisis demográfica mundial y The tragedy of commons, un artículo publicado el mismo año en la revista Science por Garret Hardin (1968) y cuyas soluciones remitían a los principios de la economía neoclásica y al control demográfico.
Sin embargo, desde nuestro punto de vista la obra más emblemática de todas es Los límites del crecimiento (Meadows et al., 1993), primer informe del Club de Roma publicado en 1972, el cual marcó el inicio de un fuerte movimiento de condena a los principios económicos convencionales y sus valores subyacentes, a través de los cuales las actividades humanas son reducidas a la población, la producción industrial y a la acumulación del capital, como si la Tierra fuera una fuente inagotable de recursos naturales y la solución de los problemas sociales y ambientales llegaría como efecto colateral del espejismo del crecimiento económico (Negret, 1999). Los pronósticos de este documento derivaron de la aplicación de un modelo simulado en computadoras en el Massachussets Institute of Technology (MIT) elaborado por Jay Forrester, para responder a la pregunta de ¿cuál sería la situación del planeta Tierra, en caso de que la humanidad continúe al mismo ritmo de relación física, económica y social que caracteriza la actual sociedad de consumo? Para hacer las proyecciones del modelo se emplearon parámetros tales como la degradación ambiental, el crecimiento demográfico, los índices de contaminación, las necesidades alimentarias per capita dentro de una perspectiva mundial en el periodo 1900 y el 2100.
El estudio volvía a poner en el centro de la cuestión del desarrollo el hecho incontrovertible de la finitud de los recursos, tanto los que provienen directamente del medio natural, como los transformados por el propio hombre, a partir de materiales disponibles en la naturaleza. Es decir, ponía de relieve la fantasía de que la escasez de recursos materiales podía ser sustituida con los recursos del capital y el trabajo sustentabilidad débil), lo que conmocionó a las grandes expectativas generadas en el periodo de la posguerra. Estas eran las premisas en las que se había construído la ciencia social, desde el llamado “Espíritu de la Era”, promovida por la Ilustración y específicamente por los trabajos de John Locke, Francis Bacon, René Descartes e Isaac Newton, basados en la creencia de un sostenido progreso material a partir de una más eficiente explotación del medio natural, como resultado de la aplicación de la ciencia y la tecnología (Barry, 1999).
(...)
Como se puede inferir del planteamiento precedente, la ética ha sido un componente consustancial del discurso ambientalista desde su aparición en los años sesenta. Desde luego, como en todo el campo de lo social, en el ambientalismo han habido perspectivas éticas muy diversas que van desde aquéllas promovidas por la ecología profunda en cuanto a los derechos de la naturaleza (Véase Capra, 1996), hasta las que impulsa la ecología de los pobres sobre la ausencia de una justicia social global (véanse Cooper y Palmer, 1995). La discusión ética en el campo del Ambientalismo nos remite  directamente a la discusión sobre el antropocentrismo y el biocentrismo. ¿Son todos los seres vivos sujetos de derecho y moralmente relevantes? O cómo ha sido la tradición ética de Occidente, desde la Ética Nicomaquea de Aristóteles, ¿sólo los seres humanos lo somos? Pero el problema se hace más complejo cuando nos preguntamos ¿qué es lo ético? ¿el acto en sí mismo o la persona que lo ejecuta? Preguntas que están en relación directa con los procesos educativos y culturales.
Así, el contenido de la ética como disciplina filosófica nos remite a la discusión sobre el bien y el mal. Si esta discusión la aplicamos sólo a las relaciones entre los seres humanos, estamos ubicándonos en el marco de una ética antropocéntrica, que está en línea con el desarrollo de los valores occidentales, por ejemplo, el campo de los derechos humanos. En esta perspectiva, el ambiente es visto como aquello que debe usarse para satisfacer necesidades o proporcionar felicidad a los seres humanos. Sin embargo, si consideramos que el comportamiento de los seres humanos y la naturaleza puede ser visto también desde una perspectiva ética, ello nos conduce necesariamente a la presunción de que la naturaleza y todos los seres vivos tendrían derechos intrínsecos que deben ser respetados (biocentrismo). Es aquí donde se abre un abanico muy amplio de valoraciones generado por algunas corrientes del Ambientalismo.
(...)

Tomado de Edgar González Gaudiano y Lyle Figueroa de Katra. Los valores ambientales en los procesos educativos: realidades y desafíos. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (2009) - Volumen 7, Número 2
Accesible en: http://www.rinace.net/reice/numeros/arts/vol7num2/art5.pdf

martes, 3 de diciembre de 2013

Carmelo Marcén: «El clima en las aulas, si sabes ventilarlas bien, es bueno»

El amigo Carmelo está lleno de noticias últimamente: se ha jubilado, colabora con nosecuántas ONGs, hace sus labores, nos pone el acento erudito en ESenRED... y sigue escribiendo su artículo en el Heraldo de Aragón. Y por eso es noticia: ha publicado un libro. (Esto se queda muy corto). Ha publicado un entrañable manual de la crisis ambiental que sufre el planeta y sus habitantes, todos sus habitantes, de una manera exquisita y humilde, sabia y socarrona, profunda y alentadora. Una selección de artículos publicados en el periódico, organizados y estructurados.
Pero, no he venido a hablar de su libro, que habla por sí solo, sino a que hable él por boca o letra de la entrevista concedida al citado diario con el sugerente título: «El clima en las aulas, si sabes ventilarlas bien, es bueno»

Es maestro y geógrafo. Dígame, ¿estamos perdiendo el norte?
El norte va cambiando, el problema es que se mueve sin rumbo predeterminado. En cierta manera, estamos perdiendo los nortes.
El sur tampoco está fenomenal...
El sur lo perdimos hace ciento y pico años. Y la descolonización y la globalización lo machacaron.
Y ¿qué más estamos perdiendo?
La ilusión colectiva. Siguen primando más las individualidades, algo que ya denunciaba Ramón y Cajal hace cien años. Y ese es nuestro verdadero riesgo vital: perder el sentido colectivo.
Y ganar ilusión, ¿es más difícil que salir de la crisis?
Más, porque los focos de hoy nos distorsionan demasiado. Internet es una excusa para atrapar hábitos y secuestrar pensamientos. Y la tele seduce con el entretenimiento para evitar el pensamiento.
Hoy que el ambiente está enrarecido, ¿también lo está el medio ambiente?
El medio ambiente cada vez es menos medio por las ansias privatizadoras, los olvidos e incumplimientos... Se olvidan protocolos como el de Kioto, los cambios climáticos, las reuniones... Y los gobiernos prefieren pagar por contaminar.
Pero lo verde, y no me refiero a los chistes, ¿no estaba en auge?
Están en auge determinados esfuerzos de algunas asociaciones, ONG. Y gracias a ellos rescatamos un poquito de nuestra conciencia.
La ecología, ¿es más dura que la enología?
¡La enología sí está de moda! Además, es un producto que se materializa en dinero, la ecología no. Ahora mismo hay unos activistas detenidos en Rusia solo por denunciar atentados ecológicos.
¿Por qué brindaría usted con una buena copa de vino?
Porque en algún momento los gobiernos crean lo que firman y lo cumplan. Porque los ciudadanos les demanden que cumplan lo firmado. Y, si no, que no les voten. Y porque Europa se quite la careta de ecologista y empiece a aplicar las directrices de la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Fue el responsable del programa autonómico educambiental. Los estudiantes ¿son educados con el medio ambiente?
Los estudiantes colaboran en cualquier acción por el medio ambiente, el asunto atrae. Pero esas acciones no siempre sirven para modificar comportamientos.
¿Y son educados en el medio ambiente?
Cada vez conocen más cosas sobre él. Pero a veces los conocimientos no se utilizan.
Ha sido profesor durante 40 años. ¿Cómo está el clima en clase? ¿También ha habido cambio climático?
No. Yo he sido feliz en todas las etapas. Se exageran los problemas de convivencia en el aula. Claro que los hay, pero ¿cómo no va a haberlos, con alumnos sobreexcitados metidos horas en clase escuchando versiones de cosas que no les interesan? Mi percepción en todos estos años es que el clima del aula, si sabes ventilarla bien, es bueno.
¿Qué debería cambiar en el aula?
La lectura crítica de los profesores, la participación activa de los alumnos y la implicación de las familias. Y si esto se acompaña de unas leyes consensuadas, debatidas entre todos, y para siempre, sería lo ideal.
Presentó esta semana el libro ‘Socioecología y algo más’. ¿Es usted socioecólogo o socioecológico?
Soy un curioso indagador de lo que pasa en la sociedad y la ecología. Y de cómo la sociedad mueve a la ecología y la ecología podría mover a la sociedad.
¿Qué ensayos son más difíciles: los científicos o los escritos?
Es difícil escribir. A mí me cuesta. Casi me resulta más fácil seguir unos protocolos científicos .
Pues el libro recopila artículos publicados en HERALDO. ¿De qué va su próximo artículo?
Esta semana escribo del luto ecológico a propósito de la barbarie del ‘Prestige’, que ha quedado como si nada hubiera sucedido.

Tomado de El Heraldo de Aragón, Martes 26 de Noviembre de 2013

Tenemos la referencia de su publicación Socioecología y algo más: ensayos en clave educativa, en el blog de ESenRED. Pasa, pasa. Así comienza:

"La mirada crítica de la vida siempre es necesaria porque limita la complacencia de los afortunados, a la vez que impide que se queme toda la esperanza de los menos favorecidos."

¡¡Toma ya!! El resto en la misma línea.

Zorionak, maisua!!! ¡¡Felicidades, maestro!!

viernes, 18 de octubre de 2013

Huxley (1893) Evolution and ethics

Thomas Henry Huxley (1825-1895) fue un biólogo inglés tan defensor de la teoría de la evolución de Darwin que en 1860, en una discusión con el obispo de Oxford, llegó a afirmar que prefería descender del mono antes que de alguien como él.
Huxley tuvo mucha influencia en el sistema educativo de su época proclamando un amplio abanico de disciplinas para la enseñanza primaria, mientras que para la secundaria proponía dos años de estudios básicos y otros dos de estudios más específicos en algún área del conocimiento.

En medio del debate sobre la selección natural y su posible
influencia en comportamientos que benefician al individuo, en 1893, Huxley pronuncia una conferencia bajo el título de Evolution and ethics (“Evolución y ética”). En ella defiende la existencia de una oposición entre moralidad y selección natural y protesta contra la indiferencia moral de la naturaleza y de sus productos afirmando que: “Entendamos de una vez por todas que el progreso ético de la sociedad no depende de que imitemos el proceso cósmico de la evolución, sino de que nos opongamos a él”.

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Enciclopedia Larousse.
Fisiólogo británico (Ealing, Middlesex, 1825, Londres 1895).
Después de graduarse, se sacrificó la moda de la época, y participó en las grandes exploraciones naturalísticas. En 1846, se embarcó en un velero que lleva el Pacífico y en el norte de Australia. A su regreso a Gran Bretaña, que trajo muchos especímenes de plantas y animales, cogidos en cada parada, para hacer estudio de naturalistas y botánicos muy interesados ​​en la fauna y la flora distantes y aún poco conocidas. Pero estos "cultivos" se han convertido en tan interesantes ​​que el propio Huxley se hace naturalista y elige una carrera en las ciencias naturales.
Muy pronto publicará "Una historia de los Hydrozoa del océano". Conocido por su claridad pedagógica, este pionero de la biología de enseñanza práctica fue nombrado en 1854 profesor en el Colegio Real de Minas. Un poco más tarde, se convirtió, en la Universidad de Londres, profesor de fisiología y anatomía comparada, los materiales que ya se imparten en el Colegio Real de Cirujanos.
Cuando Charles Darwin publicó en 1859, El Origen de las Especies, Thomas Huxley  se convirtió de inmediato en un firme defensor de la nueva teoría, ya que también estaba convencido de que la evolución era "motivada" por la necesidad de los seres vivos de adquirir o ser modificardos para mejorar su condición.
Para reforzar esta creencia, Thomas Huxley trata de mostrar que existen fuertes vínculos y similitudes entre los humanos y los grandes simios. Escribió en 1863 Evidencia del lugar del hombre en la naturaleza, Thomas Huxley luchó gran parte de su vida para vencer la reticencia de la élite intelectual de la época, poco dispuesto a aceptar nuevas ideas sobre la evolución.

Tomado de la Enciclopedia Larousse.

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Imágenes tomadas de Wikipedia.

lunes, 22 de julio de 2013

7WEEC. Aprender a heredar y responder en el Antropoceno. Pacini-Ketchabaw (Canadá)

Aprender a heredar y responder en el Antropoceno. Cómo hacer frente a las implicaciones pedagógicas de ecofilosofía de Haraway.
Veronica Pacini-Ketchabaw. Universidad de Victoria. CANADA.

Donna Haraway nos ruega estar implicados en los tiempos en que vivimos, y para responder a los desafíos éticos de las relaciones entre especies. Ella se refiere a esto como aprender a heredar y para responder. En la época del Antropoceno, nuestra presentación considera las posibilidades de su ética ecológica para el aprendizaje temprano. Consideramos: ¿Cómo podemos cambiar el enfoque exclusivo sobre el "niño individualmente» a la que atiende a las relaciones éticas - incluyendo las relaciones entre especies? ¿Cómo aprendemos a heredar y responder a las herencias complejas y confusas del Antropoceno, junto con los niños?


Veronica Pacini-Ketchabaw, Ph.D. is a Professor in the School of Child and Youth Care at the University of Victoria, Canada.

Presentación: pdf.

Alrededores del Palacio de Congresos de Marrakech
 

martes, 3 de julio de 2012

Sus tenere, Sostenibilidad vs Mercado y Tecnología, en Terra.org


Sus tenere en Rebelion-org: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24


Y comentario sobre Sus tenere, Sostenibilidad vs Mercado y Tecnología, en Terra.org. (http://terra.org/sus-tenere-sostenibilidad-versus-mercado-y-tecnologia_2683.html)

Sus Tenere. Sostenibilidad versus Mercado y Tecnología

parte de: La Tierra al día - Libros y películas
tags tags: sostenibilidadmercadostecnologíaecología|
actualizado: 08/06/2012
Este libro trata de responder a la pregunta de si el mercado libre y la tecnología van a ser capaces de resolver la crisis ambiental que sufre el planeta. Sus Tenere. Sostenibilidad vs. Mercado y Tecnología, obra de José Manuel Gutiérrez Bastida, relata los procesos relacionados con la sostenibilidad desde la aparición del ser humano (desde la economía, filosofía, tecnología, legislación, ética…); hace un recorrido y analiza las cumbres, conferencias y tratados que han tenido relación con el concepto; describe y examina la foto del planeta a principios del siglo XXI y, finalmente, hace una apuesta por la sostenibilidad, descubriendo cuáles son sus elementos, cómo se estructuran y dando ejemplos de lo que ya se está haciendo en dicha clave.
zoom

click para ampliar

Portada del libro publicado por Bubok Publising
En este libro se compilan y resumen la complejidad de pensamientos que tiene la sociedad respecto a la cuestión. El escrito final estructura dichos pensamientos, los relaciona, los fundamenta y los apoya con el discursos de expertos. Tiene un triple carácter divulgador, socio.crítico y provocador de reflexión-acción. José Manuel Gutiérrez es un experimentado educador ambiental parte de una inquietud que le surgió durante la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático que se celebró en Bilbao en 2007 quien planteó a Mario Molina, Premio Nóbel de Química en 1985, la pregunta de si la tecnología y el mercado libre pueden ser la solución a los problemas que han generado el libro mercado y la tecnología. Mario Molina le respondió que las crisis son fallos o desajustes del sistema económico. No convencido por la respuesta inicio buscar una interpretación de lo que nos ha llevado a la crisis actual no sólo ambiental sino también social y económica. Sus Tenere busca la respuesta partiendo de lo que ha sucedido durante cuatro etapas desde antes de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente de 1972 hasta nuestros días.
Es un libro documentado al máximo y pretende ser un viaje a la complejidad, y por tanto es un recorrido sincrónico y diacrónica, local y global y, sobre todo, sugerente. Sugerente en el sentido de que el viaje que propone el autor nos sitúa frente a puertas que quizás no vamos a entrar, pero que nos permiten descubrir opciones plausibles para abordar la crisis planetaria como lo que se deriva del concepto de sostenibilidad. Una idea que parte de que la especie humana nace en la naturaleza y, por tanto, es parte de ella.
Una idea que plantea el autor es que "la sostenibilidad es el río al que afluyen las aguas de los arroyos de todos los saberes, donde se mezclan, donde crecen. Este río es un imperativo ético dinámico que avanza, salva escollos, los esquiva, siempre en el ciclo del agua, en el ciclo de la vida. Con él crece la naturaleza, y en ella la Humanidad. Con él viene el desarrollo, ya que, para dar pasos hacia la sostenibilidad, per se, conlleva desarrollo. Existen numerosas experiencias históricas, intentos diplomáticos, movimientos y acciones contemporáneas que ya marcan el camino. Cómo dice el poeta Machado, lo importante es caminar, hacer camino. Caminar hacia la sostenibilidad. Caminar hacia la utopía, como nos cuenta Eduardo Galeano". 
Sus Tenere contribuye a reflexionar sobre este momento, el del cambio de paradigma de nuestra sociedad de consumo, y por tanto de dar otro sentido a nuestro caminar. En fin, que como dijo el propio Einstein: "El mundo no evolucionará, no superará su situación normal de crisis usando la misma forma de pensar que creó la situación". El autor de este libro recopila las ideas relacionadas con la sostenibilidad desde los acuerdos internacionales, a las directivas, las grandes estrategias, las declaraciones, etc. Es una viaje pues hacia este nuevo paradigma en el que el ser humano debe asumir que es parte de la naturaleza. Tan sencillo y tan complicado para un ser capaz de desarrollar tecnología con la que destruir en mil pedazos el planeta que le da cobijo. Por eso, la sostenibilidad es un ejercicio para ser más humildes y Sus Tenere pone su propia gota de agua para acercarnos más al planeta, como dice Andreas Moritz: "cada vez que acaricio una flor o un árbol, o cuando veo la enorme contribución que un simple microbio hace a toda la vida, el mundo entero es informado de que soy un amigo de la Tierra". 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Sus Tenere. Sostenibilidad vs Tecnología y Mercado

Sus tenere. Sostenibilidad vs Tecnología y Mercado.
José Manuel Gutiérrez Bastida. Editorial Bubok. 2011.


¿La tecnología y la economía de mercado pueden ser la solución a la crisis ambiental que han generado la economía de mercado y la tecnología?


Más de cinco años de trabajo, otro año de contraste con amistades expertas y desinteresadas, otro de búsqueda de editorial... Al final he podido preparar una publicación con la Editorial Bubok.
Iremos colgando algunos textos para generar el interés o la crítica de quien lee.


En abril de 2007 se celebró en Bilbao la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático a la que asistió, entre otros, Mario Molina, Premio Nóbel de Química en 1995 por sus estudios sobre la capa de ozono. En el turno de preguntas planteé a la mesa la siguiente cuestión: ¿Pueden la tecnología y el libre mercado ser la solución a los problemas que han generado el libre mercado y la tecnología? El señor Mario, sonrió hacia un lado, carraspeó y dejo la respuesta a los compañeros de mesa. Desde ella se me hizo saber que el libre mercado dado que nunca se ha aplicado sensu stricto- no ha generado la crisis ambiental y que, en todo caso, las crisis son fallos o desajustes del sistema económico. 
Evidentemente, la respuesta no me convenció y fue la salida a la carrera de obstáculos que ha supuesto la realización de esta investigación.
La sostenibilidad se ha convertido en un gran árbol que he tratado de analizar y diseccionar. Un árbol que “se alimenta” de la tierra. Bueno, sí, de las sales minerales, que están en la tierra, que disueltas en agua absorben las raíces. Esa tierra tiene historia, es la historia. La tierra contiene elementos que se han ido depositando allí a lo largo del tiempo, a lo largo de la historia, formando la propia historia. Esa historia es la que absorben las raíces para alimentar la planta y generar un sólido tronco que no hubiera sido posible sin la tierra. Un tronco que da seguridad, empaque y fortaleza al árbol. Es su sostén más preciado. Y de ese tronco salen ramas que, aún partiendo del mismo tronco, se hacen individuales, semejantes pero distintas a la vez. Según van creciendo, van dando nuevas perspectivas al tronco, nuevas maneras de entenderlo. Y al final están las hojas, los frutos y las semillas. Éstas, a su vez, servirán de alimento a otros seres, caerán, se pudrirán…y, en definitiva, constituirán nueva tierra. Nueva tierra de la que se alimentarán nuevas o viejas raíces, de nuevos o viejos árboles.
Ésta ha sido la estructura del trabajo que se presenta. La tierra es la historia, toda la historia, la historia medioambiental del planeta. El árbol tiene sus raíces en esa historia y con los elementos que absorbe hace un sólido tronco, un sólido concepto: compacto, consistente y estable. Pero, de él surgen las ramas, las diferentes perspectivas, las diferentes maneras de ver y entender el árbol. Unas ramas serán fuertes y derechas, otras serán menores y curvadas, otras intermedias y retorcidas, dando una sensación de caos, de complejidad, de armonías discordantes. Y al final las hojas, las de otros materiales y trabajos y las de éste también, que alimentarán a otros o caerán y formarán nueva tierra para nuevas generaciones. Un destino tan humilde como importante: ser tierra. 
De esa manera se ha construido este trabajo. Diferenciaremos cuatro fases. Partiremos de la historia medioambiental de la Tierra. La que con sus experiencias, logros y fracasos ha ayudado a la creación del concepto de sostenibilidad. En la segunda fase veremos la formación del tronco, su constitución como concepto clave en el bosque de la vida. Concepto con raíces inmersas en la historia y de formación reciente. En la tercera fase descubriremos el contexto actual. Cuáles son los vientos, heladas y tormentas que acosan al árbol. En la cuarta fase trataremos de desenmarañar ese ramaje confuso y globalizador, para ayudar a comprender la realidad actual, la crisis ambiental, el papel de la sostenibilidad y su futuro.
El objetivo es intentar ayudar a conocer mejor éste árbol, a entenderlo y comprenderlo y, a partir de ahí, intentar dar una respuesta a la pregunta del inicio y poder tomar decisiones, cada cual las suyas, evidentemente, para tratar de solucionar, paliar o suavizar la crisis medioambiental finisecular que nos acompaña, eso sí, en clave de transformación eco-social.
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Para obtener la publicación ebook (gratis) en papel: http://www.bubok.es/libros/207216/Sus-Tenere-Sostenibilidad-vs-Mercado-y-Tecnologia

lunes, 10 de octubre de 2011

Juventud, políticas públicas de medio ambiente y educación ambiental

Traemos aquí el artículo de la firma del mes del Boletín del Ceneam. En él, una amiga de la Confint, Zanna Matos nos cuenta su investigación.
JUVENTUD, POLÍTICAS PÚBLICAS DE MEDIO AMBIENTE Y EDUCACIÓN AMBIENTAL L: ESTUDIO DEL COLECTIVO JOVEN DE MEDIO AMBIENTE, SALVADORBAHIA-BRASIL Zanna María R. de Matos
La participación de jóvenes en colectivos, en este caso los que reflejan políticas públicas y medio ambiente, constituye una fértil oportunidad para formar sujetos sociales. En este sentido, se observa también que la educación no formal es una herramienta eficaz para el cambio de comportamiento entre los jóvenes, y que en Brasil ese tipo de inversión pública contribuye significativamente para mejorar a la población juvenil en muchos sentidos, sobre todo en la implementación de la Política Nacional de Educación Ambiental, incluso en lo que se refiere a las decisiones políticas de largo alcance. Ésta ha sido nuestra inquietud personal, sobre una temática bastante innovadora y con una demanda cada vez más creciente. En Brasil, con toda su dimensión y problemas sociales existentes, los jóvenes constituyen un sector de población que requiere atención especial. Una categoría que se encuentra en el medio de la pirámide poblacional, y hasta entonces, sin ayudas en el campo jurídico brasileño. Brasil tiene cerca de 4800 millones de habitantes entre 15 y 29 años, de los cuales 34 millones tienen entre 15 y 24 anos (IBGE, 2000). Sin embargo, el debate acerca de la juventud sólo se hizo público en la década de los 90, cuando investigadores, órganos internacionales y movimientos juveniles pasaron a enfatizar la singularidad de la experiencia social de la generación de jóvenes, con sus vulnerabilidades y potencialidades. Actualmente en Brasil,  se valora el término “juventud”,  término que viene ganando espacio en el debate político y social, fortaleciendo su participación en acciones tanto de investigación como de participación política. 
En el área ambiental, la participación de jóvenes a través de movimientos y organizaciones de denuncia y  lucha contra la degradación ambiental y contaminación es histórica. Ese compromiso, entretanto, no ocurría en el ámbito de un movimiento  juvenil, sino a través de la actuación de personas jóvenes inmersas en esta temática. Es aquí donde comienza la diferencia entre lo que ocurría antes de 2003 y lo que está ocurriendo en Brasil respecto a la Educación Ambiental y Juventud a partir de 2003. Se hace necesario  comentar, que con la Constitución de 1988, la cuestión ambiental pasó a ser vista como derecho universal y, especialmente después de la ECO92, se incorpora a los diferentes sectores de la sociedad, incluyendo el sector joven. 
Los estudios realizados en Brasil en 2003 indican una desinformación de los jóvenes en lo que se refiere a los  temas ambientales, tienen una idea fragmentada sobre el concepto de medio ambiente y sin  conexión con las cuestiones sociales, económicas, culturales etc. Paradójicamente, es la temática ambiental la que viene atrayendo a los jóvenes,  y lo que demuestra que el tema tiene un gran potencial de movilización en ese sector demográfico. Actualmente, la juventud brasileña se encuentra en un escenario más complejo cuya problemática ambiental necesita análisis más integrados. No se trata solamente de un problema de control de contaminación, sino de cuestiones sociales, culturales, éticas y políticas. Ya no es posible abordar la temática ambiental sin relacionarla con el modelo de sociedad, de civilizaciones y de desarrollo. Los jóvenes, así como sus organizaciones, colectivos y movimientos, tienen cada vez más clara la complejidad de relaciones en el área, y perciben que los desafíos de hoy y los futuros son aun más grandes que su propia capacidad para enfrentarlos. Eso, incluso,  ayuda a retroalimentar sus ilusiones y perspectivas de actuación política, ciudadana y profesional en el área. Esta paradoja resulta beneficiosa para la juventud brasileña. 


Artículo completo en: http://www.marm.es/es/ceneam/2011-10-Zanna_Matos_tcm7-174802.pdf
                                       

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ciencia y sustentabilidad. Marcos Antonio Dos Santos Reigota.


Ciencia y sustentabilidad. MARCOS ANTONIO DOS SANTOS REIGOTA. TRAYECTORIAS AÑO VIII, NÚM. 20-21 ENERO-AGOSTO 2006


La actual problemática ambiental representa un gran desafío ético y epistemológico para los profesionales de la ciencia. Nos exige posicionamientos políticos firmes y nos cuestiona sobre el tipo de ciencia que hemos producido: cómo, para quién, con qué fin y con qué patrocinios y compromisos. En este breve argumento inicial es posible encontrar una gran variedad de aspectos que necesitan tiempo para su concreción, así como reflexión colectiva y transdisciplinar para estar en condiciones de alcanzar algunas respuestas y alternativas.

De cualquier forma, los aspectos políticos, éticos y epistemológicos de la producción científica comprometida con la sustentabilidad merecen dedicarles un poco más de atención.
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Los argumentos anteriores dejan en claro que la noción de sustentabilidad involucra dimensiones políticas, sociales, culturales y biológicas que exigen una extensa producción y difusión de conocimientos y de principios ético-políticos. Por tanto, es en el espacio de las prácticas sociales cotidianas y en la producción de conocimientos transdisciplinarios, donde se da el primer embate político para la concreción de la sustentabilidad.
Con un fuerte componente utópico, me pregunto si en estos tiempos de tanta desilusión con la macropolítica y sus instituciones locales e internacionales, la ciencia de y para la sustentabilidad tendrá condiciones de convocar a nuevos investigadores dispuestos a usar y enfrentar al sistema de financiamiento, legitimación y difusión del conocimiento científico existente y, aun así, afirmarse en el espacio público. En otras palabras, ¿Cómo enfrentar la poderosa ciencia volcada hacia concepciones belicistas y de desarrollo económico, que pretende ser única, permanente, hegemónica y dueña de los principios y métodos correctos, “racionales” y adecuados?
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Para finalizar, a efecto de que la ciencia contemporánea pueda incorporar la noción de sustentabilidad, como he intentado explicar, o sea, para que contribuya a la construcción de una sociedad justa, democrática y ecológicamente responsable, hay un largo camino a recorrer, pero los hechos e investigaciones manifiestan que el proceso se ha iniciado. A la luz de los desafíos ambientales planetarios y particularmente los brasileños, la comunidad científica y la intelligentsia (Reigota, 1999) no podrán soslayar sus responsabilidades políticas y éticas en la producción de conocimientos y en la formación de las nuevas generaciones de investigadores en educación ambiental.
Por tanto, es importante insistir en que no existe ciencia neutral y la que se construye en la perspectiva de la sustentabilidad es una ciencia incipiente, controversial, que duda de sus resultados y aplicaciones, pero que está convencida de su pertinencia y compromiso político, así como del imperativo de una mejor y más adecuada competencia técnica.
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Artículo completo aquí.

jueves, 14 de abril de 2011

González-Gaudiano: Campo de partida Educación ambiental y educación para el desarrollo sustentable: ¿tensión o transición?

Desde su legitimación como campo pedagógico, la educación ambiental (EA) se ha encontrado en un permanente antagonismo, o al menos divergencia, de enfoques y posturas teóricas y metodológicas. Ha arropado numerosos discursos, desde sus vínculos con la enseñanza de la ecología (como una rama de las ciencias naturales) y la educación para la conservación hasta los enfoques con fuertes cargas en la dimensión cívica, en la formación ciudadana (González Gaudiano y De Alba 1996; Mrazek, 1996, 1997), la educación moral y ética; la dimensión política (Robottom, 1987), desde el análisis crítico de la globalización, la inequidad social y la relación norte–sur, así como la dimensión rural (Altieri, 2004; Toledo y Castillo, 1999), por citar algunas muy representativas. Todo ello coexistiendo con enfoques ligados al conocimiento científico (Jenkins, 2003; Castillo, 2000; Castillo, Ruvalcaba y Martínez, 2002), pero también con aproximaciones a filosofías orientales (Guha y Martínez- Alier, 1997; Guha, 2000), así como con el vasto espectro de la ecoespiritualidad (Berry, 1988; Scharper, 1998; Hallman, 1994).
Asimismo, muchos de los discursos identificados en la EA se encuentran fuertemente asociados a un modo de concebir la realidad que busca la verdad universal y cree en el camino de plenitud y progreso, en el proyecto de la humanidad, en la inviolabilidad del sujeto humano y en una concepción de un mundo social e histórico ordenado por fundamentos absolutos, entre otros rasgos. Se trata de discursos inscritos dentro de la corriente esencialista que admite la subjetividad metafísica; es decir, considera al sujeto como origen y fundamento del sentido (De Peretti, 1989; Barnes, 1996).
En otras palabras, en nombre de la EA se ha justificado una pluralidad enorme de discursos que simultáneamente han apuntalado y minado una percepción social favorable de su campo1. Este resultado contradictorio suele presentarse en campos emergentes que congregan adscripciones múltiples y diversas (Reid, 2003). Esto es, al igual que ocurre en otros campos simbólicos en constitución, la EA ha sido un punto de confluencia de especialistas y practicantes no sólo provenientes de las ciencias sociales y humanas, así como de las naturales y exactas, sino de las más disímbolas actividades y creencias.
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Una profusa rofusa literatura ha surgido  sobre el desarrollo sustentable, la que también califica prácticamente todos los discursos, proclamas y programas institucionales (Plant, 1995: 254-255). Ser sustentable es un signo de los tiempos que corren, si bien Tilbury (1995: 198) señala que “aunque esta literatura ha estado de acuerdo con la educación para la ‘sustentabilidad’, ha fallado en delinear la esencia del nuevo foco y ha evadido preguntar acerca de cómo difieren respecto de los anteriores enfoques de la educación ambiental”, y señala que la educación ambiental para la sustentabilidad difiere de la EA en que se enfoca más insistentemente “en desarrollar vínculos más estrechos entre la calidad ambiental, la ecología y lo socio-económico y los hilos políticos que se entretejen entre sí”. No obstante, esa fue una de las recomendaciones de Tbilisi que no fueron aplicadas por haber puesto el acento en el ambiente verde y en la racionalidad instrumental, de tal forma que castró las posibilidades de que esa EA pudiera contribuir a cuestionar radicalmente el estado de cosas existente6. Un severo tratamiento para convertir a la EA en una educación light, acorde con el status quo, construida en base a medidas preempacadas, desarticuladas, puntuales, inmediatistas, individualizadas, ejecutables desde los distintos espacios de las esferas pública y privada y que, además, proporcionan la ilusión de que se participa en la construcción de soluciones sin hacerlo (ver Sterling, 2005).
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Sin embargo, existe el convencimiento de que el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sustentable (2005-2014) es una oportunidad para evaluar críticamente el quehacer de los educadores ambientales, así como para reforzar las debilidades y superar los sesgos que están a la vista. Se requiere regresar a los puntos de partida, a los pronunciamientos que dieron origen al campo, revisarlos para actualizarlos; un aggiornamento para ponerlos a punto con los tiempos que corren. De la misma manera, pueden aprovecharse contribuciones que se han hecho desde la EDS y que tienen mucho sentido. Por ejemplo, Tilbury (1995) insiste en que hay que dejar de poner el acento en la educación como un proceso curricular para verla más como un proceso social; coincidiendo con Tilbury, es algo que hay que hacer para no seguir atrapados en los rituales estereotipados de la escolarización. Esto ha sido ya señalado innumerables veces, pero pareciera que hay una especie de fuerza centrípeta que vuelve a concentrar el foco en la dimensión curricular. Para luchar contra esto, también se necesitan otras vías de pensar el currículo.
La crisis ambiental es social antes que ecológica, pero eso no conduce a subsumir lo ambiental en lo social sin mediación alguna, como lo está haciendo la propuesta de la UNESCO para la instrumentación de la EDS durante la Década 2005-2014 (UNESCO, 2004). Por ello será posible observar una tensión permanente no sólo durante el decenio, sino hasta cuando la EDS empiece a mostrar sus limitaciones y problemas de diverso tipo y sea desplazada por algún otro concepto que pueda discursivamente funcionar para seguir encubriendo el ejercicio del poder, un “nuevo y paradójico eslogan político” (Stables, 2006: 159), no sin antes recibir una gran cantidad de nuevas definiciones y significados reciclados los que podrán ser analizados, interpretados y debatidos a la luz de su iterabilidad. Por todo ello, el campo estará tensionado pero también estará en transición porque, a final de cuentas, toda tensión discursiva es constitutiva de la identidad de cualquier campo.


REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN AÑO VIII, NO. 20-21 ENERO-AGOSTO 2006

Artículo completo en http://trayectorias.uanl.mx/20y21/dossier/campo_de_partida.pdf