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domingo, 7 de septiembre de 2014

Moreno Fernández, O. y Bianchini Bonotto, D.M. (2014): Educar para una ciudadanía planetaria. Una perspectiva necesaria para entender la Educación Ambiental.

La educación para una ciudadanía planetaria ofrece nuevas oportunidades educativas que la educación ambiental no puede dejar pasar, ofreciéndole así nuevos desafíos y nuevas oportunidades. En el presente artículo se reflexiona sobre la necesidad de caminar hacia una nueva perspectiva educativa que estreche lazos entre el medio ambiente y el ser humano, conceptos que parecen estar en permanente separación, cuando lo cierto es que son interdependientes y les unen estrechos e invisibles lazos. Ante la situación de emergencia planetaria en la que nos encontramos, podemos afirmar que es necesario dar respuestas coherentes, acordes a los tiempos que nos tocan vivir, y sin duda, es el modelo de ciudadanía planetaria el que mejor responde a estas cuestiones.
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Una educación ambiental, que conlleva implícita e ineludiblemente la necesidad de educar ciudadanos participativos y comprometidos con su entorno, y por lo tanto, con su realidad. Una
realidad compleja que no es fácil abordar desde la educación ya que ésta se ha caracterizado por una larga tradición simplificadora y reduccionista de la realidad para intentar llegar a comprenderla (Morin, 2001). Y es que, como señalan Caride y Meira (2001), la educación ambiental se ha ido configurando como una “educación para el futuro”, como una “educación para cambiar”.
Así, docentes y educadores ambientales, a través de numerosas investigaciones realizadas, señalan que la escala local es más accesible y comprensible para el alumnado, ya que la escala global está demasiado inaccesible y alejada de sus vivencias cotidianas, decidiendo así lo que es cognoscible y relevante para el alumnado lo que apunta que no se dedica una adecuada atención a los problemas planetarios, sino sigue predominando una aproximación local (García Díaz, 2006).
Es por tanto un desafío educativo incorporar una propuesta crítica de educación ambiental a las aulas. Una proposición formadora de la ciudadanía, en la que los problemas socio-ambientales sean temas generadores que problematicen la realidad para comprenderla de una forma más profunda, instrumentalizándola para una acción crítica de sujetos en proceso de sensibilización y concienciación. Y es que, como señala Imbernón (2002, p.7) “las nuevas ciudadanías pueden ser esse importante referente que necessitamos para ir construyendo uma nueva educación” Educar para una ciudadanía planetária Estamos de acuerdo con Bonil, Junyet y Pujol (2010) en que es necesario un cambio en la forma de actuar de la ciudadanía en todos los aspectos de la vida para que sea posible avanzar hacia la sostenibilidad. Un cambio que es imprescindible abordar desde una perspectiva compleja (García Díaz, 1994, 2004), situándonos así en un modelo de vida que entiende la libertad desde la responsabilidad, el entendimiento político desde una democracia participativa y la comunidad como una forma de proyectarse hacia la globalidad (Morin, 2002). No siendo esto posible sino desde una educación ciudadana planetaria. Asumir la planetariedad es asumir los problemas a los que se enfrenta la humanidad (hambre, pobreza, crecimiento desproporcionado, abuso en el uso de los recursos, cambio climático, lluvias ácidas, guerras, extinción de especies) como propios y ser capaces de crear un proyecto de civilizaciones establecido en base a las relaciones de la sociedad (Gutiérrez Pérez, 2003).
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 Estas problemáticas a las que nos enfrentamos actualmente y que abarcan a todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos, exigen que se den respuestas tanto a nivel nacional como internacional, tanto a nivel local como global. Es necesaria una respuesta mundial unificada y consensuada, que de soluciones efectivas más allá de simples aportaciones que se que dan en propuestas sin salidas. Estamos de acuerdo con Gadotti (2000) en que tal educación implica mucho más que una filosofía educativa, “significa una revisión de nuestros currículos, una reorientación de nuestra visión del mundo de la educación como espacio de inserción del individuo no en una comunidad local, sino en una comunidad que es local y global al mismo tiempo” (p.8).
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Moreno Fernández, O. y Bianchini Bonotto, D.M. (2014): Educar para una ciudadanía planetaria Una perspectiva necesaria para entender la Educación Ambiental. Global Education Magacine, 8.
Disponible en: http://www.globaleducationmagazine.com/educar-para-una-ciudadania-planetaria-una-perspectiva-necesaria-para-entender-la-educacion-ambiental/ (2-9-2014)

sábado, 23 de noviembre de 2013

Moreno y García Pérez (2013) Educar para la participación desde una perspectiva planetaria


Las realidades sociales y ambientales de nuestro mundo están poniendo de relieve, cada vez con mayor crudeza, las consecuencias de la globalización: se extreman las desigualdades, millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza como resultado de un acceso desigual a los recursos, las alteraciones climáticas cada vez resultan más agresivas, están desapareciendo o deteriorándose irreversiblemente muchos ecosistemas, etcétera. Y todo ello afecta de forma especialmente grave a las poblaciones y grupos sociales más vulnera-bles (García Pérez y De Alba, 2008; Fernández Durán, 2004).
En este escenario las problemáticas socioambientales no pueden ser abordadas desde un plano meramente local, sino que requieren análisis y estrategias de intervención en una escala más compleja que combine la perspectiva local y la global (Caride y Meira, 2001); de ahí que se venga postulando, desde diversas instancias, el concepto de glocal. A estas problemáticas, por tanto, «se debe responder desde la promoción de una conciencia de ciudadanía global. Esto significa que cada ciudadano, dondequiera que viva, forma parte de la sociedad global» (Congde, 2004, p. 15). Ese tendría que ser, en último término, el enfoque de la denominada «competencia social y ciudadana».
En ese sentido, la geografía, dentro de las ciencias sociales, constituye un campo de referencia fundamental por cuanto aborda los problemas desde la dimensión espacial, permitiendo tanto ese abordaje de los mismos en diferentes escalas como el análisis de las interacciones entre los problemas socio-ambientales y el entorno en el que se generan y manifiestan. Ello, a su vez, facilita la incorporación, ya en el plano educativo, de ejes transversales como la educación ambiental y la educación para la ciudadanía. Y esa confluencia curricular ha de realizarse hoy con una perspectiva planetaria, que trabaje desde la glocalidad.
Desde este planteamiento, la participación como ciudadanos, conscientes de los problemas de su entorno y capaces de comprender su vinculación con los problemas del planeta, cobra especial relevancia. De hecho, los proyectos y programas que contemplan específicamente la educación para la participación ciudadana han ido abriéndose espacio en los centros escolares, generando nuevas perspectivas como herramienta para el desarrollo comunitario, si bien no está garantizada la integración de esas propuestas educativas –que con frecuencia proceden de fuera de la escuela– con el currículo escolar (García Pérez, 2009).
De hecho, los programas educativos complementarios a disposición de la comunidad escolar sobre temas como la educación ambiental, la educación ciudadana, la educación vial o la educación para la salud y el consumo constituyen un importante paso, que, sin duda, fomenta la participación ciudadana. Pero la dimensión de los problemas para los que hay que educar requiere ese enfoque de ciudadanía planetaria que estamos postulando. Como señala Boff: Dada la crisis generalizada que vivimos actualmente, todas las educaciones deben incluir el cuidado de todo lo que existe y vive. Sin el cuidado, no garantizaremos una sostenibilidad que permita al planeta mantener su vitalidad, los ecosistemas, su equilibrio, y nuestra civilización, su futuro. […] nos olvidamos de educar en la responsabilidad y en el cuidado del futuro común de la Tierra y de la Humanidad. Una educación que no incluya el cuidado demuestra ser alienada e irresponsable.
(...)
es evidente que estos programas educativos se muestran como instrumentos de gran valor didáctico y pedagógico, para desarrollar una educación ciudadana participativa, al favorecer el aprendizaje de aquellos elementos o aspectos de la ciudadanía más vinculados con el compromiso y con la acción de transformación social. En ese sentido, es incuestionable que entorno y ciudadanía están en constante relación, por lo que es imprescindible crear nuevos espacios que faciliten «la participación, la concienciación, la educación y la capacitación de la ciudadanía» (Bonil, Junyent y Pujol, 2010, p. 1). Un cambio que es imprescindible abordar desde una perspectiva compleja (García Díaz, 2004), situándonos así en un modelo de vida que considera la libertad desde la responsabilidad, el entendimiento político desde una democracia participativa y la comunidad como una forma de proyectarse hacia la planetariedad (Morin, 2000).


Moreno O. y García Pérez, F. (2013) Educar para la participación desde una perspectiva planetaria Análisis de experiencias educativas en Andalucía. Íber Didáctica de las Ciencias Sociales, Geografía e Historia | núm. 74 | pp. 9-16 | julio 2013

lunes, 22 de julio de 2013

7WEEC. PARTICIPACIÓN Y MEDIO AMBIENTE, Moreno (Sevilla)


PARTICIPACIÓN Y MEDIO AMBIENTE. El enfoque de una ciudadanía planetaria en la escuela

Olga Mª Moreno Fernández. Universidad Pablo de Olavide. Sevilla.

Esta investigación aborda la educación ambiental desde una perspectiva de educación global. Nos basamos en el estudio de casos de algunos programas educativos (Ecoescuela, Parlamento Joven y Seguro que te mueves), y dentro de una metodología cualitativa, identificando las potencialidades y limitaciones de estos modelos de trabajo para dar respuestas a valores necesarios para la ciudadanía del siglo XXI. Los resultados obtenidos contribuyen a una mejor comprensión del concepto de ciudadanía planetaria y al diseño de estrategias formativas en relación con la misma.

Profesora del Área de Teoría e Historia de la Educación del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Comunicación completa: pdf.
Alrededores del Palacio de Congresos de Marrakech