Páginas / Web-orrialdeak

Mostrando entradas con la etiqueta Medio ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio ambiente. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de mayo de 2014

Las mil muertes de Chico Mendes

  • El mediático asesinato del activista brasileño hace 25 años no sirvió para frenar el asedio a los ecologistas: solo en la última década han caído otros 908 por defender el planeta

Era diciembre de 1990. Un terrateniente y su hijo eran condenados a 19 años por el asesinato del recolector de caucho, líder sindical y ecologista brasileño Chico Mendes, un trágico suceso del que se acaban de cumplir 25 años. Pese a lo pacífico de su lucha contra las empresas madereras que deforestaban el Amazonas, los dos hacendados decidieron meterle un balazo en el pecho, de noche y en su propia casa. Poco antes de su asesinato, Mendes pronunciaba estas palabras durante un discurso: "No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que desde 1975 han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros (recolectores de caucho) empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible".


  • 1. Mendes, ante la sede de su sindicato.
    2. Dorothy Stang.
    3. Gonzalo Alonso Hernández.


    Se dijo entonces que aquella sentencia a los culpables suponía un precedente histórico para Brasil. Puede ser, pero desde luego no ha conllevado en absoluto un freno a este tipo de atentados contra activistas del medio ambiente. En 2005, el entonces presidente Luis Inacio Lula da Silva se vio obligado a desplegar 2.000 soldados en el área brasileña del denominado ‘pulmón del planeta’ para poner orden en esa jungla sin ley: acababan de asesinar a cuatro ecologistas y defensores de los 'sin tierra', entre ellos, otro icono de esta lucha, la religiosa estadounidense nacionalizada brasileña Dorothy Stang. Se dejó la vida ayudando a las familias campesinas contra los intereses de terratenientes y hacendados en el Amazonas. Las amenazas de muerte eran constantes, pero no podían con ella. Esto es lo que llevaba escrito en su camiseta: "La muerte del bosque es el fin de nuestra vida". Una mañana caminaba a una reunión con varios trabajadores cuando dos hombres le metieron seis balazos en el cuerpo. Un cadáver más junto a los de casi 800 campesinos caídos por este motivo en las últimas tres dácadas solo en el estado de Pará. Todos ellos impunes, excepto el de la monja; cinco años más tarde sentenciaban a 30 años de cárcel al hacendado que ordenó su asesinato. Tampoco este sonado crimen contribuyó a que se pusieran todos los medios necesarios para detener una masacre avalada por los datos.
    Coincidiendo con el aniversario de la muerte de Mendes, el grupo Global Witness (ong que lucha, según su definición, por "cambiar el sistema exponiendo los intereses económicos que se esconden tras los conflictos, la corrupción y la destrucción medioambiental") acaba de hacer público un informe titulado ‘Ambiente mortal’ en el que, entre 2002 y 2013, contabilizaron en 35 países 908 asesinatos de ecologistas y defensores del derecho a la tierra para los más desfavorecidos. Más del 80% de estos atentados tuvieron lugar en América Latina y en Brasil, siendo este país el peor para los abanderados de esta lucha: a él corresponden 448 de estas muertes. Le siguen Honduras (109) y Filipinas (67). La ong señala que el año 2012 fue el más sangriento de todos los registrados en el informe, con 147 fallecimientos, cerca del triple que en 2002. Tampoco es que la Justicia esté haciendo bien su trabajo, ya que detrás de todas estas muertes solo hay diez culpables entre rejas. "Estos datos demuestran que nunca había sido tan importante proteger el medioambiente como ahora, y que nunca había sido más arriesgado", dice Oliver Courtney, portavoz de Global Witness.

    1. Jairo Mora.
    2. Kimberly Blackwell.

    Chico Mendes inspiró a muchos otros, y algunos de ellos, bastantes, demasiados, también acabaron como él. Gente valiosa, preciosa, héroes como Gonzalo Alonso Hernández, biólogo español de 49 años que el pasado agosto fue asesinado en su casa, al parecer después de sufrir algún tipo de tortura, y arrojado después a una cascada en el Parque Cunhambebe, en el estado de Río de Janeiro. Allí vivía junto a su esposa desde hacía una década, dedicado a defender esa tierra de furtivos y pirómanos con intereses ganaderos, a los que llegaba a hacer una especie de seguimiento policial, fotografiándoles en pleno delito. Su familia denunció en febrero que la investigación está "paralizada".
    También cayó por la causa el joven costarricense Jairo Mora, en su empeño por defender los huevos de las tortugas laúd en el Caribe de su país. Su cuerpo apareció tendido en la misma playa donde acostumbraba a combatir a los saqueadores, desnudo y con un tiro en la cabeza. Así hablaba él tres semanas antes de ser asesinado: "Sí da miedo, pero en la playa todo el mundo me conoce y sabe que me llamo Jairo".
    En ese mismo país, en su casa en Osa, fue tiroteada en 2011 la conservacionista canadiense de 53 años Kimberly Blackwell, casi con toda seguridad por sus continuos enfrentamientos con los furtivos en aquella reserva de la naturaleza. Dedicaba parte de su tiempo a la fabricación de chocolate casero y amaba a los animales.
    Y así, hasta casi mil historias más... solo en la última década. Mendes, además de a otras personas, inspiró canciones, como 'Cuando los ángeles lloran', del grupo Maná. Paul McCartney escribió pensando en él 'How Many People'. Y Raúl Juliá hizo de él en un documental. Algunos no entienden la lucha ecologista, emplear tiempo, esfuerzo y dinero en salvar ballenas o bosques cuando hay niños muriendo de hambre y en guerras. Por supuesto. Pero Mendes lo explicaba así: "Al principio pensaba que estaba luchando para salvar los árboles de caucho. Luego pensé que lo hacía para salvar la selva amazónica. Ahora me doy cuenta de que estoy luchando por la humanidad". Éste es el vídeo con la canción de Maná mezclado con imágenes de la película protagonizada por Raúl Juliá.








miércoles, 6 de marzo de 2013

Velásquez (2005): El medio ambiente, un recurso didáctico para el aprendizaje


(...) Es importante resaltar que el aprendizaje se realiza en la persona a través de su interacción con el medio ambiente, entendido este último comúnmente como “todo lo que nos rodea”, haciendo alusión a la naturaleza y sus recursos: agua, aire, suelo, flora y fauna.
A través de la historia ese concepto ha evolucionado y ha pasado a tener en cuenta elementos socio-culturales, donde se incluye al ser humano como ente biológico y social creador de cultura y desarrollo. Es así como se habla de medio ambiente natural y social que forman uno solo y están en permanente interacción.
El medio ambiente es, pues, “cualquier espacio de interacción y sus consecuencias entre la sociedad (elementos sociales) y la naturaleza (elementos naturales), en lugar y momento determinados”. Aprendizaje y medio ambiente están ligados por lazos muy fuer tes, pues no hay aprendizaje sin contacto e interacción con el entorno. De esta forma, el medio ambiente se constituye en un recurso didáctico para favorecer el aprendizaje dentro y fuera de la escuela. Vale la pena resaltar que cuando se habla de escuela no se refiere únicamente a la educación básica primaria, sino también a la secundaria, media y superior. Desde épocas anteriores grandes pedagogos y pensadores han utilizado el medio ambiente para favorecer un aprendizaje significativo y por ende, la formación de los individuos. María Montessori, por ejemplo, “no ignoraba que la mejor educación se realiza en contacto con el mundo real, que no excluyó de su sistema”. Por el contrario, introdujo “los ejercicios de la vida práctica (cultivo de plantas y cuidado de animales domésticos)”.
De igual forma, “insistió en la necesidad de adaptar el ambiente educativo a las proporciones y posibilidades de los niños. Así se podrá proteger a estas personalidades frágiles y adaptarlas poco a poco a un mundo inmenso y caótico”. El objetivo de la pedagogía de María Montessori era hacer que los jóvenes participaran
de manera activa dentro de la sociedad en la que vivían; por eso afirmaba que “durante la adolescencia el principio de trabajo se concibe como una experiencia fundamental en contacto con la naturaleza y la ‘supernaturaleza’ y como un medio de adaptación social. Experiencia y conocimiento de la tierra y de la naturaleza, pero también de las máquinas (tejedoras, calculadoras, impresoras), de la cultura general y de la civilización moderna”.
Vemos entonces cómo la educación de esta pedagoga era básicamente naturista, buscaba la utilización de los recursos naturales en los procesos de enseñanza-aprendizaje en la escuela, a la vez que desarrollaba valores socio-naturales que le permitieran a sus educandos una educación para y por la paz, generando así una verdadera formación integral.
Otro de los grandes pedagogos que basaba su educación en el conocimiento y utilización del medio ambiente era Juan Henrich Pestalozzi, quien enseñaba a los niños a leer y a escribir, pero a la vez, los iniciaba en tareas agrícolas como el cuidado del huerto familiar   el hilado del algodón, así como también en tareas domésticas. (...)
Ovidio Decroly, al igual que Pestalozzi, promovía en los niños la observación de la naturaleza, sus fenómenos, avances e inconvenientes. Consideraba que “la escuela debería encontrarse en todo sitio donde esté la naturaleza, en todo sitio donde esté le vida, en todo sitio donde haya trabajo por hacer”.
Para Decroly la educación debería preparar a los niños para la vida y por la vida; por tal razón, afirmaba que “el niño no es lo que uno quiere, es lo que puede. Así pues,  doptamos una base biológica, o más bien biopsíquica. La base biopsíquica demanda que hagamos conocer al niño su vida, su propio vida y las relaciones de ésta con el ambiente”. Uno de los aspectos más importantes que resaltaba Decroly, era la necesidad de introducir el estudio de la vida y la interacción del niño con el ambiente en los programas escolares.
Este pedagogo consideraba al “medio bajo una triple realidad: el medio no viviente (los elementos), el medio viviente (las plantas y los animales) y el medio humano (la familia, la escuela, la sociedad)”, 10 dándonos a entender que cuando se habla del medio ambiente no se refiere únicamente a lo natural, sino también, y como se mencionó anteriormente, a los factores y elementos de tipo social y cultural.
Decroly daba gran relevancia al medio rural y lo considera el clima educativo favorable para el surgimiento y desarrollo de tendencias necesarias en el niño, para lo cual era fundamental relacionar el medio escolar con el medio natural y las condiciones de vida simple, pero real.
“El medio ambiente rural más natural ofrecía oportunidades para la manifestación de las necesidades fundamentales: los museos, los cines, las comitivas, los escaparates (…), no reemplazan el grandioso espectáculo de la naturaleza, la metamorfosis prestigiosa de ésta en diversas estaciones, la contemplación diaria de las mudanzas del cielo, del campo y de los bosques; la constatación directa de la consecuencia del calor, del frío, del viento y de los aguaceros”.(...)
Juan Amos Comenio era otro de los pedagogos que promovía la enseñanza del medio ambiente y por eso sostenía que “la idea universal del arte de aprender y enseñar todas las cosas, no debemos ni podemos tomarle de otra parte que no sea de la enseñanza de la naturaleza. Sabiamente, decía Cicerón: “nunca erraremos si llevamos a la naturaleza por guía. –Y en otra parte- con la naturaleza por maestro no se puede errar en modo alguno”.

Observamos, entonces, cómo ese medio natural constituido por recursos como el agua, el aire, el suelo, la flora y la fauna, ofrecen conocimientos a quienes lo observan y exploran, constituyéndose así en un recurso didáctico que favorece la comprensión de la vida en general. Aunque no sólo el medio natural es recurso didáctico, también lo es el medio social, toda vez que nos permite comprender los hechos y fenómenos que se dan en cualquier sociedad y los elementos que la conforman.(...)

Juan Jacobo Rousseau sostiene que las sensaciones son la única base de los primeros conocimientos y nos invita diciendo: “haced que vuestro alumno dedique atención a los fenómenos de la naturaleza, y pronto despertaréis su curiosidad, pero para alimentarla no os deis prisa a satisfacerla. Poned a su alcance las cuestiones y dejad que las resuelva. Que no sepa algo porque se lo habéis dicho, sino porque lo haya comprendido él mismo; que invente la ciencia y no que la aprenda”.
Rousseau fue uno de los pedagogos que más resaltó la necesidad de educar al niño en el medio ambiente, toda vez que le permite conocer y comprender cómo funciona, dándole libertad en su aprendizaje de modo que tenga la posibilidad de desarrollar sus sentidos. Se resalta en este autor, el valor dado a la curiosidad del niño, si se tiene en cuenta que hoy por hoy, es un elemento indispensable en el proceso de formación de todo ser humano.(...)
En síntesis, la educación actual requiere de nuevos métodos y recursos de enseñanza, además de un docente con alto sentido de pertenencia por su profesión y con gran competencia creativa e innovativa.
El docente es el principal responsable de la formación de los estudiantes, por tal razón,  debe hacer uso de recursos didácticos que faciliten dicho proceso y es aquí donde entra el medio ambiente en su totalidad a hacer parte de los procesos educativos.
De igual forma, la función del docente no es simplemente transmitir conocimientos, es también ayudar y guiar al educando en su proceso formativo, lo cual se puede lograr con la interacción constante entre el alumno y el medio que lo rodea, el cual puede utilizarse mediante salidas de campo que contribuyan a fortalecer la observación directa,  el estudio de casos, la investigación y, ante todo, la relación teoría–práctica.
Finalmente, no se puede olvidar que la educación debe ser totalmente contextualizada y esto se logra en la medida en que se enfrenta al estudiante con su realidad, sus problemas y sus experiencias. De aquí surge el medio ambiente como un recurso didáctico para el aprendizaje. 


Tomado de: Velásquez Sarria, Jairo Andrés. (2005). EL MEDIO AMBIENTE, UN RECURSO DIDÁCTICO PARA EL APRENDIZAJE. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia), Julio-Diciembre, 116-124.
Accesible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/IndArtRev.jsp?iCveEntRev=1341&iCveNumRev=16845