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domingo, 17 de junio de 2012

Stapp, W.B. (1969): The Concept of Environ­mental Education


Ningún libro de sobre la historia de la educación ambiental estaría completo sin este artículo como parte de los componentes. Se trata de un clásico de la educación ambiental.
En este artículo, el Dr. Scott y sus colaboradores elabora una definición de la educación ambiental, una definición que es muy coherente con mucho de lo que uno encuentra en la literatura especialista de hoy día. Teniendo en cuenta que este artículo fue publicada en 1969, uno se pregunta por qué en el mundo otros estudiosos debate tan ruidosamente sobre una definición de educación ambiental. En esta dimensión al menos, el Dr. Scott estaba muy por delante de su tiempo.



La primera definición y objetivos principales de la educación ambiental fueron desarrollados en un seminario de postrado dado en el Departamento de Planificación de Recursos y Conservación de la Facultad de Recursos Naturales, de la Universidad de Michigan. Los miembros del seminario fueron: Dean Bennett, William Bryan, Jr., Jerome Fulton, Jean MacGregor, Paul Nowak, James Swan, Robert Wall, Spenser Havlick y B William Stapp. El trabajo de este seminario apareció en el primer número de la revista Environmental Education (posteriormente denominada Journal of Environmental Education) que recoge la primera definición del nuevo concepto acuñado como educación ambiental (con los subrayados originales): 
«La mayoría de programas actuales de Educación para la Conservación están orientados principalmente a los recursos básicos, y no se centran en el medio ambiente de la comunidad y sus problemas asociados. Por otra parte, son pocos los programas enfatizan el papel de la ciudadanía en el trabajo, tanto individual como colectivamente, hacia la solución de los problemas que afectan a nuestro bienestar. Hay una necesidad vital de un enfoque educativo que, efectivamente, eduque al ser humano en cuanto a su relación con el medio ambiente total.
La decisión del Tribunal Supremo respecto al principio de una persona un voto, permitiendo a la mayoría urbana creciente adquirir un mayor poder en la toma de decisiones, y hace que sea imperativo el desarrollo de programas para la población urbana, diseñados y pensados para ella. Es importante ayudar a cada individuo, sea o urbano o rural, a obtener una comprensión más completa del medio ambiente, de los problemas que enfrentamos, de la interrelación entre la comunidad y la tierra circundante, y de las oportunidades para que el individuo sea eficaz en el trabajo hacia la solución de los problemas ambientales.
Este nuevo enfoque, diseñado para llegar a los ciudadanos de todas las edades, se llama "educación ambiental". Nosotros lo definimos de esta manera:
“La educación ambiental está dirigida a la producción de una ciudadanía que tenga conocimiento sobre el medio ambiente biofísico y sus problemas asociados, conscientes de cómo ayudar a resolver estos problemas, y motivados para trabajar en su solución”» (Stapp, 1969)
Una definición rápida y concisa, que sirve como base para muchos de los esfuerzos posteriores. Los participantes del citado seminario sugirieron, además, que “los principales objetivos de la educación ambiental son para ayudar a que los individuos adquieran:
1. Un claro entendimiento de que el ser humano es una parte inseparable de un sistema, que consta del ser humano, de la cultura y del medio ambiente biofísico, y que el ser humano tiene la capacidad de alterar las relaciones de este sistema…
2. Un amplio conocimiento del entorno biofísico, tanto natural como hecho por el ser humano, y su papel en la sociedad contemporánea... 
3. Una comprensión de los problemas ambientales biofísicos que enfrenta el ser humano, cómo estos problemas pueden ser resueltos, y la responsabilidad de la ciudadanía y del gobierno para trabajar en su solución.
4. Actitudes de preocupación por la calidad del medio ambiente biofísico que motiven la voluntad de la ciudadanía a participar en la solución de los problemas del medio ambiente biofísico .


Tomado de: Stapp, William B., et al. "The Concept of Environ­mental Education." Environmental Education 1(1): 30-31, 1969. Reprinted in Schoenfeld, 1971b: 53-54.


Artículo completo: aquí.

lunes, 11 de junio de 2012

Gough (2006): Un largo, sinuoso (y duro) camino para la EA para la Sustentabilidad en 2006


A Long, Winding (and Rocky) Road to Environmental Education for Sustainability in 2006. Annette Gough.

The path that has led us to being in the United Nations Decade of Education for Sustainable Development (2005-2014) has its origins in the 1960s, and there have been many hills, potholes and detours along the way. In this article I trace the international pathway from the 1960s to 2006 to provide a context for developments in Australia over the same period.
The Beginning 
In the 1960s scientists around the world were calling for recognition that there was an international environmental crisis caused by the growth in world population, the continuing depletion of natural resources and the increasing contamination of air, land and water. These environmental problems were often seen as scientific problems which science and technology could solve, but increasingly even the scientists themselves were arguing that science and technology were not enough. They wanted more information about the environment for the general public: for example, Rachel Carson (1962, p. 30) argued that “(t)he public must decide whether it wishes to continue on the present road, and it can do so only when in full possession of the facts”. Scientists also saw education as essential for providing students with an awareness of the threats to the human species and stimulating thinking and discussion on the social and biological problems of humankind (Boyden, 1970, cited in Gough, 1997, p. 4). 
The term “environmental education” was first used around 1965 in the United States and the United Kingdom. For example, in March 1965 at a conference at the University of Keele it was agreed that environmental education “should become an essential part of the education of all citizens, not only because of the importance of their understanding something of their environment but because of its immense educational potential in assisting the emergence of a scientifically literate nation” (Wheeler, 1975, p.8). The descriptions of the objectives of environmental education which emerged in the late 1960s and early 1970s were concerned with introducing ecological (environmental) content into educational curricula at all levels, promoting technical training and stimulating general awareness of environmental problems. These statements were more exhortations than specifications which made environmental education seem vague, as Helgeson et al. (1971, quoted in Lucas, 1979, p. 6), in a review of environmental education for school administrators, commented: “The reluctance of persons concerned with environmental problems and environmental education to define the area of their concerns has led to a diffuseness in the discussion which is unlikely to lead to useful analysis of the problems or to the successful resolution of them”. Thirty-five years on similar discussions abound around the vagueness of education for sustainability/sustainable development!
[...]


Tomado de Gough, A. (2006): A Long, Winding (and Rocky) Road to Environmental Education for Sustainability in 2006. Australian Journal of Environmental Education, vol. 22(1), 2006.


Accesible: aquí